Amo, compasiva y tristemente, a los complicados hombres de negocios que han convertido su hombría en una sanguinaria máquina de sumar y han dejado los pensamientos más profundos, los sentimientos más nobles por cálculos y métodos de explotación.
Frases célebres sobre: nsa. [Página 206]
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Tanto me satisface mi hermosura que en otro amor jamás ni pensaré ni buscaré ternura.
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Soy la mujer que piensa. Algún día mis ojos encenderán luciérnagas.
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La vida intensa a diario me convence de lo efímero de las derrotas.
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Todos los hombres buscan una recompensa. Nadie hace nada por nada
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Todos nos consolamos pensando que este presente no es más que un prefacio de la bella novela del porvenir
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Sé que se enamoraron como dos locos, pero no pudieron formar una familia. ¿Por qué? Porque venían de mundos opuestos. Él era de Miraflores y ella de La Victoria, y en la Lima de ese entonces la distancia social entre ambos era insalvable ... Solo cuando l
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La fraternidad es, no hay duda, la base de toda sociedad, la condición primera para el progreso social, pero no el progreso. Lo hace posible, le suministra los elementos indispensables, pero no lo define.
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El alma tiende siempre a juzgar a los otros por lo que piensa de sí misma.
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El positivismo es la filosofía que, en un mismo momento, elimina a Dios y clericaliza el pensamiento.
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En la conversación o cualquier otro coloquio sucede inevitablemente que el placer de unos y el aburrimiento de otros han de compensarse mutuamente; siendo mucha suerte poder mantener ese equilibrio.
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Se me encoge el corazón al pensar cómo todo pasa sin apenas dejar huella.
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Toda misión constituye un vínculo de deber. Todo hombre debe consagrar sus fuerzas a su cumplimiento.
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Porque yo tuve un día una mañana y un amor. Fino y frío amor, tan claro que lo empañaba el tacto de pensarlo
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Yo cruzo sin respiro por su aire irrespirable que desnuda un prodigio en cada voz con sólo dibujar y en cada pensamiento con sentirlo.
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Me ha amanecido una felicidad desolada, sin nadie más que mi alma haciéndose más y más grande, inmensa de avaricia, para amarla con mi más doloroso desinterés, en amor puro, gratuito, poesía pura y vida pura no más.
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Piensa que los brazos y las piernas son como espadas.
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Los que se revolvieron contra las primeras invasiones de la maquinaria industrial tenían razón: quizá no en pensar que reducirían el número de trabajadores, pero si en pensar que reducirían el número de los dueños.
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La afirmación de que los mansos poseerán la tierra está muy lejos de ser una afirmación mansa.
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Toda sensación es una pregunta, aun cuando sólo el silencio responda.