Siempre sentí que el gran privilegio, el alivio y la comodidad de la amistad era que uno no tenía que explicar nada.
Frases célebres sobre: odi. [Página 62]
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Lo distinto de la tiranía global de hoy es que no tiene rostro. No es el Führer, ni Stalin ni un Cortés. Sus maniobras varían según cada continente y sus maneras se modifican de acuerdo a la historia local, pero su tendencia panorámica es la misma: una ci
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Siempre he podido trabajar con cualquiera que no deseara éxito.
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Una historia no es sólo verdad cuando se narra cómo ha sucedido, sino también cuando relata cómo hubiera podido acontecer.
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Es un artista extraordinario en el órgano y clavicémbalo, y no he dado con ningún músico que haya podido rivalizar con él.
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Si quieres quererme,voy a dejar de querer, si quieres odiarme,no me tengas piedad.
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La infelicidad máxima, como la felicidad máxima, modifica el aspecto de todas las cosas.
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Los sufrimientos serían menores entre los humanos si éstos dedicasen su fantasía con menos ahínco en evocar el recuerdo de males pretéritos, antes que en hacer soportable un presente anodino.
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No veo falta que yo no hubiera podido cometer.
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No había podido decidir entonces qué instintos debían reprimirse y qué parte de su yo debía sacrificar a la sociedad en la que se disponía a entrar.
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De una confidencia a una indiscreción no hay más distancia que la del odio a la boca.
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Los celos son una mezcla explosiva de amor, odio, avaricia y orgullo.
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Nuestra psicología se construye sobre pocos seres: elegid bien al que se ama o al que se odia.
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A los que hemos resuelto amar, nos hagan lo que nos hagan, no nos queda sino amarlos aún más si estamos a punto de odiarlos.
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No hay afrodisíaco como la inocencia.
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La ausencia es un remedio contra el odio como una protección contra el amor.
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El duelo por la ausencia de un ser querido es felicidad frente a la vida con una persona que odia.
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La envidia y el odio van siempre unidos. Se fortalecen recíprocamente por el hecho de perseguir el mismo objeto.
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Lo que intento es no repetirme, no utilizar frases que suenen demasiado como yo; hay que evitar a toda costa ser tu propia parodia.
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Me acosté, pero no pude dormir: dos pasiones, el amor y el odio, me mantenían despierto.