Creemos a veces odiar la adulación, pero lo que realmente odiamos es la manera de adularnos.
Frases célebres sobre: odia. [Página 10]
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Cuando nuestro odio es demasido vivo nos coloca por debajo de lo que odiamos.
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Al principio de un cambio, el patriota es un hombre escaso y valiente, odiado y despreciado. Sin embargo cuando su causa tiene éxito, el tímido se le une, porque entonces ser patriota ya no cuesta nada.
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Él que cree en la libertad de la voluntad nunca ha amado u odiado.
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Cuando lo quieres, se va demasiado rápido. Cuando lo odias, parece durar hasta el último momento
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Cualquiera sin sentido del humor es una parodia de sí mismo
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Cuando lo odias, tú sabes que lo puedes sentir. Cuando lo amas, sabes que no es real
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No necesito una razón para odiar
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Es mucho más fácil llegar a odiar a alguien a quien antes has amado, que a alguien por quien nunca has sentido nada en absoluto
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Sólo los fanáticos odian a las personas tanto como las doctrinas. Uno puede ser intolerante con las teorías falsas, pero tolerante con quienes las sustentan, a condición de que no medren con ellas.
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Hoy me odias y yo, feliz, me arrincono pa' llorarte...
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Odia a los que son viles y calumnian a quienes son superiores a ellos; odia a los valientes que no saben de normas de convivencia; odia a los fanáticos atrevidos que son gente estrecha de miras.
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Dios no está con nosotros porque odia a los idiotas
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¿Por qué, niños, no aprendéis las canciones? Las canciones sirven para elevarse, para atestiguar el propio valer, para aprender sociabilidad, para aprender a odiar, para servir en casa al padre y fuera de casa al soberano.
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Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, y los que odian y deshacen.
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Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye.
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Si hacer un trabajo que odias tiene algún truco... el truco es encontrar un trabajo que odies todavía más.
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Carlitos.- ¡Mi mente y mi cuerpo se odian el uno al otro!
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Les habían enseñado a odiarme, pero su odio estaba ahora mezclado de terror; y esa mezcla es la más terrible de las complicaciones de la pasión humana.
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Ni amar ni odiar: esta regla encierra la mitad de la sabiduría.