Nuestras virtudes morales favorecen principalmente a otros, las intelectuales, por el contrario, ante todo a nosotros. Por eso aquéllas nos hacen queridos de todos, y éstas, odiados
Frases célebres sobre: odia. [Página 11]
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A la pregunta ¿Qué gente te gusta fotografiar? Mi respuesta es a las que quiero, a las que admiro, y a las que me odian.
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Todo el mundo me odia porque soy tan universalmente querido.
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El individuo que se arrepiente verdaderamente no sólo ve el pecado como detestable y ruin, merecedor de aborrecimiento, sino que realmente lo aborrece, lo odia en su corazón
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El mundo odia el cambio, sin embargo, es lo único que ha traído el progreso.
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Quien instaura el odio no son los odiados sino los que odian primero.
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Odiad a vuestros enemigos, como si un día debierais amarlos.
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Y supo de repente que jamás encontraría satisfacción en el amor, sino en el odio, en odiar y ser odiado.
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El fútbol es un milagro que le permitió a Europa odiarse sin destruirse.
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Solo el que sirve con amor sabe custodiar
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Si una mujer se vuelve a casar al quedarse viuda, odiaba a su primer marido; si un hombre se casa por segunda vez, adoraba a su primera esposa.
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Quién te ama, te hará llorar; quién te odia, te hará reír.
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Es probable que no estemos obligados a amar la música de Beethoven ni a odiar la Coca-Cola, pero cabe la posibilidad, al menos, de que estemos obligados a desconfiar del Estado.
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Reconozco que estoy mejor que la mayoría, pero no me parece que haya renunciado a la agonía y la angustia que acosa a los hombres y mujeres esclavos de unas vidas que no han escogido y obligados a vivir en unas comunidades que odian.
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El hombre es en verdad un animal gregario; puede que le guste pasear a solas, pero odia quedarse solo en sus opiniones.
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Odiar a alguien es otorgarle demasiada importancia.
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A Oasis lo quieres o lo odias, no hay intermedios
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Odiar es un despilfarro de corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.
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Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.
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Tenemos bastante religión como para odiarnos, pero no suficiente como para amarnos.