Lo que más odio : La crueldad con la gente y con los animales, la violencia, los gritos, la presunción, los abusos de los hermanos mayores, la aritmética, que haya quienes no tienen para comer mientras otros se quedan con todo; encontrar dientes de ajo en
Frases célebres sobre: odio. [Página 17]
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No, no me había curado: el amor es una enfermedad en un mundo en que lo único natural es el odio.
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Pero no estaba arrepentido ni me sentía culpable: querer a alguien no es pecado, el amor está bien, lo único demoníaco es el odio.
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La cuestión es entre la libertad y la tiranía. Nuestros opresores, no por su origen sino por el mero hecho de serlo, son el objeto de nuestro odio.
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Cuando sobre los hombros de una clase productora, pesa la más dura opresión económica, se agrega aún el desprecio y el odio de que es víctima como raza, no falta más que una comprensión sencilla y clara de la situación, para que esta masa se levante como
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El trabajo socialista deberá, para ejercer una fuerte atracción sobre el pueblo, diferir radicalmente de las odiosas formas con que nos lo presenta el estado actual.
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Hermana Eloísa, la dialéctica me ha hecho odioso al mundo.
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Siempre que odio y amor compiten, es el amor el que vence.
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Quien instaura el odio no son los odiados sino los que odian primero.
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El señor escucha las preces de los que piden para olvidar el odio. Pero está sordo para los que quieren huir del amor.
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En un nido encontré los huevos para mi hambre para no morir, pero más allá olvido mis sueños, más allá me odio a muerte.
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Y supo de repente que jamás encontraría satisfacción en el amor, sino en el odio, en odiar y ser odiado.
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El sufrimiento incluso le gustaba, porque justificaba y atizaba su odio y su cólera y el odio y la cólera atizaban a su vez el sufrimiento al calentar más su sangre y enviar nuevas oleadas de sudor a los poros de la piel.
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El odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida
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Quisiera pedir a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos custodios de la creación
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Entre un hombre y una mujer no hay amistad posible. Hay amor, odio, pasión, pero no amistad.
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No os entreguéis por demasiado tiempo a la cólera; una cólera prolongada engendra el odio
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No os entreguéis por demasiado a la ira; una ira prolongada engendra odio.
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¡Odio la televisión! ¡La odio tanto como los cacahuates! Pero no puedo dejar de comer cacahuates.
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La muerte es la cosa, la única, que me aterra siempre. La odio. Hoy se puede sobrevivir a todo menos a ella.