Me doy la vuelta y veo que la mayoría de los vencedores se han parado para mirarme. Sus rostros muestran cualquier cosa desde la envidia y el odio a la admiración.
Frases célebres sobre: odio. [Página 24]
Hay un total de 499 freses célebres sobre "odio" este sitio web. [Página 24]
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La única recompensa que puede esperarse del cultivo de la literatura es el desdén si uno fracasa y el odio si uno triunfa.
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Un rival desgraciado no es digno de odio.
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Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor.
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Entre las piedras y el fuego, frente a la tempestad o en medio de la sequía, por sobre las banderas del odio necesario y el hermosísimo empuje de la cólera, la flor de mi poesía busca siempre el aire, el humus, la savia, el sol, de la ternura.
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El odio son las cosas que te gustaría hacer cuando le dejas un libro a alguien y te lo devuelve en edición fascicular.
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Considero odiosa la guerra pero lo son más aquellos que la cantan sin hacerla
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¿Qué significaba este odio, por qué nos mataban así?
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Siente que las espirales de su odio almacenan flexibilidad y potencia. Este odio es como el resorte de un tensor. En cuanto se rompa el retén, mi cabeza volará a las estrellas. Me quedaré con el cuerpo sin cabeza, la garganta volcando, como un caño, chorr
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Odio al cinismo más que al diablo, a menos que ambos sean la misma cosa.
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Odio mi nombre, odio cualquier referencia a mi nombre. Desearía que la gente solo inventara uno completamente nuevo.
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Hay que amar lo que es digno de ser amado y odiar lo que es odioso, mas hace falta buen criterio para distinguir entre lo uno y lo otro.
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Se puede hacer mucho con el odio, pero más aún con el amor.
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El odio tiene su cristalización; en cuanto uno puede esperar vengarse, vuelve a empezar a odiar
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La diferencia engendra odio.
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No existe nada que odien más los mediocres que la superioridad de talento: ésta es, en nuestros días, la verdadera fuente del odio.
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Temed al amor de una mujer más que al odio de un hombre.
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Teme el amor de la mujer más que el odio del hombre.
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Odio a los graduados universitarios. Sólo utilizan sus cabezas
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No nací para compartir el odio, sino el amor