Yo no hago música para los ojos. Hago música para los oídos.
Frases célebres sobre: oídos.
Hay un total de 87 freses célebres sobre "oídos" este sitio web.
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Ahora que no estás el silencio es un ruido que lastima tremendamente mis oídos.
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Hace treinta y cinco años el mundo abrió ojos y oídos y supo que estaba frente a un héroe. Chile debió cerrar los suyos y ha tardado en abrirlos por completo.
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Oigo pegando mis oídos al mapa vivo de tu suelo que llevo aquí, aquí en las manos, repicar todas tus campanas, parpadear todas tus estrellas.
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Los hombres aman los razonamientos abstractos y las sistematizaciones bien elaboradas, al punto de que no les molesta deformar la verdad; cierran los ojos y los oídos a todas las pruebas que los contradicen con tal de sustentar sus construcciones lógicas
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Un hombre fue útil: se quitó los ojos y los ofrendó al ciego, se extirpó el habla cediendoselá a los mudos y sus oídos transformaron a los sordos.
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Los caballeros pueden gritar Paz, Paz-- pero no hay paz ¡De hecho, la guerra ha empezado! ¡El próximo vendaval que venga del norte traerá a nuestros oídos el ruido de armas entrechocando! ¡Nuestros hermanos ya están en el campo! ¿por qué permanecer aquí i
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Es de sabios prestar oídos no a mí, sino al logos a la palabra, y reconocer que todas las cosas son una fragmento 50
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Los ojos son testigos más exactos que los oídos. fragmento 6.
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Lo que los ojos ven y los oídos oyen, la mente piensa.
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Blasfemia es la palabra que la mayoría sisea en los oídos de la minoría.
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He aprendido a hablar murmurando en tus oídos.
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Todo lo que nos sucede, todo lo que hablamos o nos es relatado, cuanto vemos con nuestros propios ojos o sale de nuestra lengua o entra por nuestros oídos, todo aquello a lo que asistimos y de lo cual, por tanto somos algo responsables, ha de tener un des
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Y aunque a pares tengo ojos, tengo oídos, sin ti pierden sentido el sonido y el color
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Cuando nos transformamos radicalmente, nuestros amigos, los que no se han transformado, se convierten en los fantasmas de nuestro propio pasado; su voz resuena en nuestros oídos como si viniera de la región de las sombras, como si nos oyésemos a nosotros
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Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música, que, para mí, es la palabra del pueblo argentino.
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¿Qué hay que conocer? ¿Qué hay que dar? Somos los abandonados de Dios. Y delante de mí no se extiende ninguna Senda del Diablo, ni suena en mis oídos ninguna campana del infierno.
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Hay que taparse los ojos y cerrar los oídos
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Un beso es un secreto que se dice en la boca y no en los oídos.
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Si los hombres se odian, nada se puede hacer. Todos seremos víctimas de los odios. Todos nos mataremos en guerras que no deseamos y de las que no tenemos responsabilidad. Nos pondrán delante de los ojos una bandera, nos llenarán los oídos de palabras. ¿Y