Suele decirse que las paredes tienen oídos, imaginemos el tamaño que tendrán las orejas de las estrellas.
Frases célebres sobre: oídos. [Página 3]
Hay un total de 87 freses célebres sobre "oídos" este sitio web. [Página 3]
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Cuando percibas los aplausos del triunfo, que suenen también en tus oídos las risas que provocaste con tus fracasos.
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Tango que viene de lejos a acariciar mis oídos como un recuerdo querido con melancólicos dejos.
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Cuando tenía quince años, estaba empeñado en aprender; a los treinta, contaba con una base firme; a los cuarenta, ya no tenía dudas de nada; a los cincuenta, conocía la ley del cielo; a los sesenta, tenía los oídos bien abiertos; a los setenta, era capaz
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Y de repente el mar: la rabiosa rebeldía del Atlántico henchía sus oídos.
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Un ejército sin agentes secretos es como un hombre sin ojos ni oídos.
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Si el ser humano estuviera destinado a pensar, no tendría oídos.
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Las confidencias del amor no pueden ser confiadas al aire sin acarrear desastres. Deben ser reveladas solamente por escrito, no caer en oídos de nadie, disimularse a la naturaleza y a todas las clases de la sociedad.
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Para los oídos, lo que retorna al alma es la significación del lenguaje los niémata, las ideas, los fantasmas que la voz excita y no la substancia de la palabra.
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El auditor mantiene cerrada la boca: abre los oídos.
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Los padres no deben ser vistos ni oídos: esta es la única base acertada para la vida familiar.
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Nada suena tan estridente a los oídos del autor como el silencio de la crítica.
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Si has de casarte, cásate por los oídos y no por los ojos
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Sabemos que faltan asignaturas pendientes, estamos conduciendo, pero tenemos que mejorar las neuronas del estado, que sea eficiente y transparente, tenemos en claro cuales son las asignaturas pendientes, lo importante es tener los ojos y los oídos bien ab
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El bailarín tiene los oídos en las puntas de los pies
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Muchos mueren demasiado tarde y algunos prematuramente. No entra aún en los oídos la doctrina del morir a tiempo.
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No me entienden; yo no soy la boca que sepa llegar a esos oídos.
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No hay oídos para lo que no se tiene acceso desde la vivencia.
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Si mis suspiros pudiesen a tus oídos llegar verías que una pasión tiene el poder de matar.
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Los oídos no pueden escuchar ni la lengua puede escribir las torturas de ese infierno interior.