Pero más maravilloso que la sabiduría de los ancianos y que la sabiduría de los libros es la sabiduría secreta del océano.
Frases célebres sobre: oso. [Página 147]
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La vida es breve, el Arte largo, la ocasión fugaz, el experimento peligroso, el juicio difícil.
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Las terminaciones sonoras y las maravillosas cadencias del italiano prestan belleza y armonía aun a las cosas más vulgares, y encierran en un marco noble y voluptuoso los asuntos que ya por sí mismos son bellos.
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Nada es más peligroso que un gran pensamiento en un cerebro pequeño.
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Odioso para mí, como las puertas del Hades, es el hombre que oculta una cosa en su seno y dice otra.
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Sobre el fino garabato de un tango nervioso y lerdo se irá borrando el recuerdo...
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¡Cuán tedioso es un cuento contado de nuevo!
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Míseros mortales que, semejantes a las hojas, ya se hallan florecientes y vigorosos comiendo los frutos de la tierra, ya se quedan exánimes y mueren.
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Alguna vez, alguien que sea dueño de fuerzas geniales, tendrá que realizar el ensayo de la influencia de lo popular en el destino de nuestra América, para recién entonces poder tener nosotros la noción admirativa de lo que somos.
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Casi siempre que un matrimonio se lleva bien, es porque uno de los esposos manda y el otro obedece.
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La especie más temible de los vanidosos es la de los que tienen, en efecto, motivos para su vanidad
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Pero el mito del poder es, por supuesto, un mito muy poderoso; y probablemente la mayoría de la gente de este mundo cree en él en mayor o menor grado. Es un mito que, si todos creen en él, se convierte, en esa medida, en autovalidante.
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La pasión femenina es una selva oscura nunca explorada del todo, selva hecha a la vez de desinterés infinito y de ímpetu celoso de la posesión exclusiva.
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El poder más peligroso es el del que manda pero no gobierna.
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Uno para todos y todos para mí, yo para vosotros y tres para cinco, y seis para veinte...
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Seamos perezosos para todo menos para amar, beber y ser perezosos.
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La superstición en que fuimos educados conserva su poder sobre nosotros aun cuando lleguemos a no creer en ella.
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En el fondo de nosotros mismos siempre tenemos la misma edad.
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Él es mi amigo más querido y el más cruel de mis rivales, mi confidente y el que me traiciona, el que me apoya y el que de mí depende; y lo más espantoso de todo: es mi igual.
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Es mas honroso huir de las injurias callando, que vencerlas contestando a ellas.