El jugador de Bolsa es táctico; el especulador, el estratega. Cuando uno se traslada al terreno del otro, no tendrá éxito ninguno de los dos
Frases célebres sobre: otr. [Página 237]
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La voz del artista saca su fuerza de que nace de una soledad que apela al universo para imponerle el acento humano, y en las grandes artes del pasado sobrevive para nosotros la invencible voz interior de las civilizaciones desaparecidas.
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Hay una fraternidad que sólo se encuentra al otro lado de la muerte
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No sabemos qué hacer con esta vida y aun así, suspiramos por otras que sean eternas.
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La mayoría de los hombres que no saben qué hacer de esta vida, quieren otra que no termine nunca
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Si consideráramos a los demás como a nosotros mismos, sus acciones más reprochables nos parecerían dignas de indulgencia
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Lo único importante es la conversación para obtener una cosa de otro, es tenacidad, voluntad y hablar, machacar. Siempre sucumbe el más débil.
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En amistad, como en amor, no se vuelve con placer más que a los seres con los cuales nos está permitido ser nosotros mismos sin rigidez y sin mentira.
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En ninguna otra parte del mundo, más que en la Bolsa, se encontrarán tantas personas por metro cuadrado que viven por encima de sus capacidades intelectuales
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Nosotros ponemos el infinito en el amor. Pero las mujeres no comenten jamás este error
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Los hombres mediocres, que no saben que hacer con su vida, suelen desear el tener otra vida más infinitamente larga.
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Cuando haces un mundo tolerable para vos, haces un mundo tolerable para otros.
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Sólo creo en el fuego. Vida Fuego. Estando yo misma en llamas enciendo a otros. Jamás muerte. Fuego y vida.
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No vemos las cosas tal como son, las vemos como somos nosotros
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Yo tengo más respeto para un hombre que me permite conocer dónde se encuentra, incluso si está equivocado. Que el otro que viene como un ángel pero que resulta ser un demonio
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Por supuesto, habrá siempre los que miran solamente la técnica, que pidan el cómo, mientras que otros de una naturaleza más curiosa se preguntarán porqué. Personalmente, he preferido siempre la inspiración a la información
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Muy lejos uno del otro.
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Como el mueble y la tela, tu desnudo ya no tenía imponencia bajo el aire, bajo el alma, bajo nuestras almas. Nosotros ya no entendíamos de aquello. Era el suelo de un ámbito celeste, imponderable. Éramos transparencias altísimas, calientes.
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Todos saben lo que es el fado, esa danza tan voluptuosa, tan variada que parece hija del más depurado estudio del arte. Una simple guitarra sirve de efecto mejor que ningún otro instrumento.
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Pero también no digo sino aquello que sé, o sea, aquello que oigo; los otros pierden su tiempo en ver y oír; yo como no puedo más que oír, empleo en hablar lo que lo demás emplean en ver; hablo y hablo mucho; pero qué quiere si me sobra tiempo para eso; y