No es la naturaleza la que impone tiempo y espacio sobre nosotros, somos nosotros los que se lo imponemos porque lo encontramos conveniente.
Frases célebres sobre: otr. [Página 269]
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Tengo otro deber igualmente sagrado que la responsabilidad: mi deber conmigo mismo.
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EL ALCALDE: Como empleado, digo. Como simple particular, sí, sin duda. Pero, como subordinado de la dirección del balneario, no puedes tener otra opinión que la de tus jefes.
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No apagues la antorcha que humea si no tienes otros fuegos que alumbren mejor
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¿No cree usted que tenemos para enseñar una enormidad de cosas en las que nosotros mismos no creemos?
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Hay otra que debo atender desde luego, y quiero pensar, ante todo, en educarme a mí misma. Tú no eres hombre capaz de facilitarme este trabajo, y necesito emprenderlo yo sola. Por eso voy a dejarte.
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Los campeones de las finanzas son como las perlas de un collar: cuando una de ellas cae, las otras le siguen.
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Nora: Tengo otros deberes que no son menos sagrados... Mis deberes para conmigo misma.
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La vida podría ser bastante agradable si no llamasen a la puerta esos acreedores reclamando el cumplimiento de los ideales a pobres hombres como nosotros.
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El interés por uno mismo no es más que la supervivencia del animal en nosotros. La humanidad comienza para el hombre con la auto rendición
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El encanto es una cualidad de los demás que nos hace más satisfechos de nosotros mismos
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La bondad es el principio del tacto, y el respeto por los otros es la primera condición para saber vivir.
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El cielo, el infierno y el mundo están en nosotros. El hombre es un abismo.
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Los partidos políticos sirven para mantener a cada uno bajo vigilancia permanente del otro.
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En mi casa tengo tres sillas; una para la soledad, otra para la amistad, y una tercera para la sociedad
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El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia
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¡Viva la gente honesta! Son menos sinvergüenzas que otros.
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Durante la juventud creemos amar; pero sólo cuando hemos envejecido en compañía de otro, conocemos la fuerza del amor
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A lo largo de la juventud pensamos amar, pero sólo cuando hemos envejecido en compañía de otro conocemos la fuerza del amor.
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El hombre, más que ningún otro animal, es apto para adaptarse a todos los climas y circunstancias.