Para una mejor recaudación, uso esas lindas botitas blancas y esos pantalones blancos resplandecientes. A nadie le gusta ver sangre, entonces me aseguro de que no me peguen. Para no ensuciarme.
Frases célebres sobre: peg. [Página 6]
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En el ring puedo quedarme hasta ser viejo y con canas, porque sé cómo pegar y bailar para desaparecer
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Flotar como una mariposa, picar como una abeja. Tus manos no le pueden pegar a lo que tus ojos no ven.
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Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
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El viento le sacudía la ropa y tiraba de él hacia el vacío. Pegó la mejilla contra la roca saliente y utilizó las grietas para agarrarse a la pared, luchando por vencer el miedo.
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Tenía que llegar en poco más de una noche desde Londres hasta Milán. Conseguí un vuelo que me dejó en París, había tormenta sobre toda Europa y los aviones no podían despegar. Allí, Maurice Trintignant me prestó un viejo Renault y llegué a Monza después d
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La sangre se hereda y el vicio se apega. Quien fuere cual debe, será como tal premiado y no purgará las culpas de sus padres.
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Mientras hablaba, los ojos se le cargaron de deliciosa languidez; el pecho se le agitaba. Lo estrechó ardientemente en los brazos, lo atrajo hacia sí y pegó los labios a los de él. Ambrosio volvió a sentir el deseo.
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Las máquinas que se inventaron para servir al hombre en su tarea acabaron por adscribirle a su servicio; no eran ya, como las herramientas, una prolongación de su brazo, pues el hombre se convirtió en su mera prolongación, en un miembro periférico pegadiz
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Cuando un hombre pega a su amante inflinge una herida; cuando pega a su esposa es un suicidio.
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Sus ojos grandes, redondos y negros tiempos después todavía estaban pegados en nosotros como botones...
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De no hablar sino cuando fuere preciso, raramente despegaríamos los labios
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Me tiende la mano con ojos brillantes, ardientes... excitados, y la cojo. Tira de mí hasta rodearme entre sus brazos. El movimiento me pilla por sorpresa y de pronto siento todo su cuerpo pegado al mío. Me recorre la nuca con los dedos, enrolla mi coleta
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Con un brazo me mantiene sujeta, pegada a él, y con los dedos de la otra mano me recorre suavemente la cara para asegurarse de que no me he hecho daño. Su pulgar me roza el labio inferior y contiene la respiración. Me mira fijamente a los ojos, y por un m
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No soy todavía un esqueleto y la vejez no se ha pegado a mi frente.
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Puedes pegarme. Puedes tirarme al suelo, incluso escupirme y mearme. Pero, por favor, no me aburras
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El plan de comunicación del Real Madrid soy yo. Con las entrevistas de Real Madrid TV a los jugadores hay suficiente. Con los postpartidos y demás, no creo que haga falta hablar más. No necesitáis nada más, porque además, con todo lo que me pegáis a mí es
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Mi bandoneón es como tener una mujer en los brazos. Lo acaricio, le pego. La excitación rítmica me lleva a eso.
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No me gusta que me confundan. En mi país hay grandes escritores y poetas. Yo, a veces, le arrimo el bochín a la poesía. Es sólo una arrimada. No me comparen. Pegar un grito en el cerro no es acercarse al sermón de la montaña.
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Me gustaría pegarle una patada al teatro para que se despertara