El pez grande se come al pequeño.
Frases célebres sobre: pequeñ. [Página 22]
Hay un total de 1013 freses célebres sobre "pequeñ" este sitio web. [Página 22]
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Sembrad una pequeña simiente de rebeldía, y determinaréis una cosecha de libertades
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Por un pequeño bocado de carne privamos a un alma del Sol y de la luz y del gozo de la porción de vida y tiempo por la que había nacido al mundo.
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Si no deseas mucho, hasta las cosas más pequeñas te parecerán grandes.
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Si no deseas mucho, hasta las cosas pequeñas te parecerán grandes
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No puede ejecutar cosas grandes el que tiene su atención en las pequeñas.
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Preciso es encontrar lo infinitamente grande en lo infinitamente pequeño, para sentir la presencia de Dios.
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¿Y el hombre? Nada por sí mismo, no será más que una parte de un todo, y es entonces cuando habiendo perdido la vanidad de su pequeño y mezquino individualismo, ¡será feliz en este Edén que él habrá creado!
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La gente goza de tan poca fantasía que tiene que recoger con ansia unos de otros esos pequeños adornos de la conversación. Son como traperos o colilleros de frases hechas.
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Mi pequeña palomita, mi pequeña, toda linda, perlita mía, besadme: con la boca toda llena de amor, quitadme la pena de mi amoroso cuidado.
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Todos los efectos de la naturaleza son solo los resultados matemáticos de un pequeño número de leyes inmutables.
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El sacrificio es parte de la vida. Es algo que debe asumirse. No es algo que se deba lamentar. Es algo a lo que debemos aspirar. Pequeños sacrificios. Grandes sacrificios.
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Si no seguís un auténtico camino hasta el final, una pequeña maldad al principio se convierte en una gran perversión.
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Un régimen monetario aislaría la política monetaria del poder arbitrario de un pequeño grupo de hombres no sujetos al control de los electores, y de las presiones a corto plazo de la política partidista.
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Las pasiones empequeñecen, la pasión agranda.
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Los Estados poderosos sólo pueden sostenerse por el crimen. Los Estados pequeños sólo son virtuosos porque son débiles
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Existe gente que está tan llena de sentido común que no le queda el más pequeño rincón para el sentido propio.
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Se me ha saltado la cuerda como a los coches de los niños pequeños
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Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido propio.
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Toda utopía comienza siendo un enorme paraíso que tiene como anexo un pequeño campo de concentración para rebeldes a tanta felicidad; con el tiempo, el paraíso mengua en bienaventurados y la prisión se abarrota de descontentos, hasta que las magnitudes se