Después del soberano amor de Dios, la segunda cosa que Dios les pide, es que se amen mutuamente como hermanas que Él unió con lazos de su amor
Frases célebres sobre: pide. [Página 24]
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El pudor es la epidermis del alma.
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Vivimos en una época en la que hay muchos medios de comunicación sumamente eficaces. La información viaja a la otra punta del planeta con gran rapidez. Pero es precisamente en esta época cuando la comunicación entre la gente, entre padre e hijo, marido y
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¡Oh, estos matemáticos me agotan! Si les pides que te hagan una suma, toman un papel, los llenan con filas de aes, bes, equis... lo llenan todo de cagarrutas de mosca, y luego te dan una contestación completamente falsa.
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La estupidez real siempre vence a la inteligencia artificial.
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A los pobres la disciplina de los otros les impide pensar, y a los ricos la suya propia. La consciencia de los dominadores hace con todo espíritu lo que antes hacía con la religión.
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Usted se sorprenderá cuando le diga que en los barrios más pobres de muchas ciudades donde vivimos y trabajamos, al abordar a las personas que viven en casuchas, lo primero que nos piden no es pan ni ropa, pese a que muchas se están muriendo de hambre y a
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Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella
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La virtud impide a los valientes llorar, y a los débiles lo manda.
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Pide el beneficio el que a la memoria lo trae.
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Menos agravio se hace al que presto se niega lo que pide.
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El que pide con timidez invita a negar
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Al que tiene el poder le impide hacer muchas cosas el amor a los suyos; se es más libre contra los que están enfurecidos.
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Las lágrimas no piden perdón, lo merecen.
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¿Quién ha tenido jamás valor para decirse la verdad? ¿Quién no se ha adulado a sí mismo cuando los demás le han alabado? Miramos con demasiada afición todo cuanto nos rodea y el favor que nos hacemos impide que nos juzgue¬mos con rectitud.
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Es preciso vigilar los deseos del cuerpo, pues el cuerpo pide placeres vanos, efímeros y deplorables, que si no se regulan con gran moderación irán a parar a la sensación opuesta.
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A la luz de tu mirada despido mis penas todas, como a la luz de los astros la hoja despide la sombra.
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Los bandidos te piden la bolsa o la vida; las mujeres exigen ambos
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Los ojos consumidos por las injusticias se entretienen abyectos en todo aquello por cuanto han rogado durante mucho tiempo, en el último, el verdadero ruego al fin, el que nada pide.