... una india enferma, viendo que no podía huir de los perros, que no la hiciesen pedazos como hacían a los otros, tomó una soga y atose al pie un niño que tenía de un año y ahorcóse de una viga, e no lo hizo tan presto que no llegaran los perros y desped
Frases célebres sobre: presto.
Hay un total de 27 freses célebres sobre "presto" este sitio web.
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Bajo el hacha implacable, ¡cuán presto en tierra cayeron encinas y robles!
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En casa llena, presto se guisa la cena.
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En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
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El culpable tiene sus labios prestos a toda acusación.
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Yo no sé chistes, sólo presto atención al Gobierno y les cuento los hechos que veo.
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Dios nos dio a entender lo que el apóstol Santiago nos enseña en una epístola, que todo hombre sea presto para oír; y tardío para hablar.
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El consultar las cosas no es sino un tardar; no para las hacer de presto, sino para hacerlas a su tiempo.
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No le presto mucha atención a lo que se hace con otros sistemas operativos. No compito - sólo me preocupa hacer que Linux se supere a sí mismo, no a los otros
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En su historia evolutiva relativamente corta, que se encuentra atestiguada por los restos fósiles, el hombre no ha mejorado sus aprestos hereditarios por cambios corpóreos que puedan descubrirse en su esqueleto. No obstante lo cual, ha sido capaz de adapt
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Por natural inclinación, todos nos mostramos más prestos a censurar los errores que a loar las cosas bien hechas
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Lo bien dicho se dice presto.
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Es preciso estar siempre presto a declarar la guerra, para que no nos veamos obligados a la desgracia de tener que aceptarla.
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Dionos Dios a entender lo que el apóstol Santiago nos enseña en una epístola, que todo hombre sea presto para oír; y tardío para hablar.
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El terror engendra terror, presto siempre a convertirse en contraterrorista terror: inacabable dialéctica de la violencia.
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No somos nada si no estamos prestos a ser sensibles con la humanidad.
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Porque a nadie convalece el amor mejor ni más presto, que un enamorado ausente.
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¡Qué presto se consolaron/ los vivos de quien murió!/ Y más cuando el tal difunto/ mucha hacienda les dejó.
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Nuestras elites son extremadamente preconceptuosas y a esta altura de mi vida no les presto atención. Yo nunca me consideré un literato, sino un novelista profesional sin abandonar mi posición al lado del pueblo, de los que sufren.
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Ni ve que su mismo fuego presto su beldad destruye, y que donde el goce empieza el placer allí sucumbe