Nullum esse librum tam malum ut non áliqua parte prodesset.
Frases célebres sobre: pro. [Página 256]
Hay un total de 11155 freses célebres sobre "pro" este sitio web. [Página 256]
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Veamos ahora el desorden, lo que las gentes sensatas llaman desorden. Es la protesta del pueblo contra el innoble orden presente, la protesta para romper las cadenas, destruir los obstáculos y marchar luchando hacia un provenir mejor. El desorden es el ti
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El defecto es un monstruo que nos procrea.
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No te envanezca ser amado mucho por una mujer a quien profesas ardiente amor
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El sabio es artífice de su propia fortuna.
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El mayor número de los males que sufre el hombre proviene del hombre mismo.
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Cuanto más felices son los tiempos más pronto pasan.
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El día más largo llega pronto a su fin
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El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.
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El hombre es el animal que observa sus propios excrementos.
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Sin vacilación profetizo la ruina a aquel Estado en el que la ley depende del poder del gobernante y no es ella misma quien gobierna.
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El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida
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...: el silencio que los jóvenes han de guardar ante personas de más edad; cómo han de hacer que se sienten y levantarse ellos en su presencia; el respeto de los propios padres; y también el modo de cortarse el pelo, de vestir y calzar,el pergeño general
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Los proverbios son los gérmenes de la moral.
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Las espléndidas fortunas, cual acontece con los vientos impetuosos, producen grandes naufragios
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A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas.
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Hay poetas que al alabar la virtud la representan, sin embargo, como difícil y trabajosa y muy inferior al vicio en cuanto al deleite que éste proporciona
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A vosotros políticos os hemos formado en interés del Estado tanto como en el propio vuestro, para que seáis en nuestra República nuestros jefes y vuestros reyes.
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Y resulta evidente que ningún arte ni gobierno dispone lo provechoso para sí mismo, sino que, como veníamos diciendo, lo dispone y ordena para el gobernado, mirando al bien de éste, que es el más débil, no al del más fuerte.
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Tampoco hay nada menos apropiado para los guardianes que la embriaguez, molicie y pereza.