No estoy muy convencido de mi humanidad; no quiero ser como los otros. No quiero ser feliz con permiso de la policía.
Frases célebres sobre: qui. [Página 335]
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Prosa dura y magnífica de las calles de la ciudad sin inquietudes estéticas. Por ellas se va con la policía a la felicidad.
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Y la vida es eterna, aunque yo no lo diga. Y la vida es lo que soy, en el llanto o el gozo. Y la vida es cualquiera instante que se siga.
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Las máquinas que se inventaron para servir al hombre en su tarea acabaron por adscribirle a su servicio; no eran ya, como las herramientas, una prolongación de su brazo, pues el hombre se convirtió en su mera prolongación, en un miembro periférico pegadiz
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Se dice que el hombre posee una experiencia del mundo al que pertenece. ¿Qué significa esto? El hombre explora la superficie de las cosas y las experimenta. Extrae de ellas un saber relativo a su constitución; adquiere de ellas experiencia. Experimenta lo
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Quien piensa con grandeza se ha de equivocar con grandeza
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Quiero ser el hermano del hombre blanco, no su hermano político
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El error es una planta resistente, crece en cualquier terreno
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No existe el hombre que haya podido descubrir el medio de dar un consejo de amigo a una mujer, ni siquiera a la suya.
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Cuando un marido y una mujer se comprenden, sólo el diablo sabe quién comprende a quién.
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En las mujeres, el instinto equivale a la perspicacia de los grandes hombres.
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Así pues, refrenó las inclinaciones de su corazón, y no se permitió concesiones a la piedad. El siguiente sentimiento que se apoderó de su alma fue una exquisita maldad.
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Cualquier consejo que des, procura que sea breve
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La Grecia conquistada conquisto al bárbaro conquistador e introdujo las artes en el Lacio agreste
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... como pasa fatalmente con todos los matrimonios jóvenes que se han amado intensamente una vez siquiera, la reconciliación llegó, tanto más efusiva cuanto más infames fueran los agravios.
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Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.
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Y cuando el otoño llegó, y llegó también el término de sus días, tuvo aún tiempo de dar una última lección antes de morir a las jóvenes abejas que la rodeaban: No es nuestra inteligencia, sino nuestro trabajo quien nos hace tan fuertes.
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Consiguió todos los sufragios quien unió lo útil con lo agradable
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Será un perpetuo esclavo quien no sabe contentarse con poco
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Quienes cruzan el mar cambian de cielo, pero no de alma