Se puede dudar de lo que se ve, pero de las palabras de un hombre honrado.
Frases célebres sobre: ras. [Página 284]
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Mientras el hombre se tortura pensando cuáles serán las reacciones de la mujer amada, ella se tortura pensando cómo es que él tarda tanto en manifestarse
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En amor pueden ser más atrevidos los gestos que las palabras; asustan menos.
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Es difícil crear ideas y fácil crear palabras; de aquí el éxito de los filósofos.
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Es difícil crear ideas y fácil crear palabras; de ahí el éxito de los filósofos.
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Hay que ir en contra de la tendencia, no correr tras ella
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Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
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Las verdades más excelsas y puras se alcanzan no ya con la reflexión y la inteligencia, sino más bien con el sentimiento
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La carne contra la carne produce un perfume, pero el roce de las palabras no engendra sino sufrimiento y división.
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No tengo ninguna moralidad. Sé que la gente se horroriza, pero no yo. Ninguna moralidad mientras el daño hecho no se manifieste por sí mismo. Mi moralidad no se reafirma cuando me enfrento con el dolor de un ser humano...
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Mientras me hablaba, yo me preguntaba si tenía o no razón al decir que son los ritos lo que hemos perdido, o si, en realidad, son las gentes las que han perdido su capacidad de sentir, hasta el punto de que ya ningún rito podrá devolvérsela
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Por supuesto, habrá siempre los que miran solamente la técnica, que pidan el cómo, mientras que otros de una naturaleza más curiosa se preguntarán porqué. Personalmente, he preferido siempre la inspiración a la información
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Como el mueble y la tela, tu desnudo ya no tenía imponencia bajo el aire, bajo el alma, bajo nuestras almas. Nosotros ya no entendíamos de aquello. Era el suelo de un ámbito celeste, imponderable. Éramos transparencias altísimas, calientes.
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Mi soledad consciente mira las hermosuras inútiles del mundo
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Hasta entonces indiferente a lo que pasaba en torno suyo, ahora parecía participar de la vida, de todo lo que la rodeaba; pasaba horas enteras contemplando el cielo, como si recién ahora hubiese descubierto que era azul y bello, que el sol lo iluminada de
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Si para que brillaran las estrellas bastaba que cerrases tus dos ojos.
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Ser tuyo es renacerme porque logras borrar, hundir, que se retiren todos los espejos, los muros de mi alma.
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¡Qué música del tacto las caricias contigo! ¡Qué acordes tan profundos! ¡Qué escalas de ternuras, de durezas, de goces!
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Mis intenciones no son otras que el evitar la efusión de sangre entre hermanos.
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En vano los hombres se empeñan en arrastrar a su opinión a los demás, cuando ella no está cimentada en la razón. era un libertador