La razón no grita, la razón convence.
Frases célebres sobre: razó. [Página 62]
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Quiero llegar a un bosque apenas sensitivo, hasta la maquinaria del corazón sin saldo.
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Transformase el que ama en cosa amada por obra y gracia de alta fantasía; después el corazón ya nada ansía, pues lleva en sí la parte deseada.
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Mi corazón me han robado; y Amor viendo mis enojos, me dijo: Fuete llevado por los más hermosos ojos que desque vivo he mirado. Gracias sobrenaturales te lo tienen en prisión. Y si Amor tiene razón, señora, por las señales, vos tenéis mi corazón.
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Siluetas con voz, sombras en las que fue tomando cuerpo esa historia que hoy somos de verdad, una vez apostada la paz del corazón.
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El humor no es un don del espíritu, sino del corazón
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La música debe hacer saltar fuego en el corazón del hombre, y lágrimas de los ojos de la mujer.
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Si a tu corazón yo llego igual, todo siempre se podrá elegir, no me escribas la pared sólo quiero estar entre tu piel.
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La música debe brotar de la sangre del corazón del hombre, y las lágrimas de los ojos de la mujer
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La música debe hacer brotar sangre del corazón del hombre, y lágrimas de los ojos de la mujer.
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El mayor logro de la razón es el descubrimiento de las ventajas de la cooperación social, y su corolario, la división del trabajo.
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Es un vuelo limpio, entre túneles de luz, que se estremecen con la noche, y alguien oye la nada, y sus oídos inventan, y solo enfrentan, la sentencia: la de su corazón.
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Y no hables más muchacha, corazón de tiza. Cuando todo duerma, te robaré un color.
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Que al ciego efecto la razón sujeta, no ve el peligro, o, si le ve, le aceta.
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Nunca veo salir un barco del canal o volar una gaviota por encima del banco de arena sin desear estar a bordo del barco o tener alas, no como una paloma, para irme volando y descansar, sino como una gaviota, para meterme en el corazón mismo de una torment
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El capitán Jim era un anciano de alma elevada y mente sencilla, con una eterna juventud en los ojos y en el corazón.
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Las palabras eran comunes, pero ¡El tono! ¡Y la sonrisa que las acompañó! Ana sintió que su corazón latía de un modo extraño.
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¿Se puede saber por qué insiste en compadecerlo? Yo creo que es digno de envidia. Conmigo obtiene cerebro, belleza y un corazón de oro.
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Es todo lo que pude imaginar en mis sueños más fantasiosos y cada latido de mi corazón es para él. Sé que vamos a ser felicísimos.
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Los peores verdugos son los que tienen buen corazón.