Mi vida podría haber sido fácil y llena de lujos, pero he preferido la gloria a la seducción que la riqueza depositaba en mi camino.
Frases célebres sobre: ría. [Página 188]
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Tenía el oscuro presentimiento de que aún no había concluido todo y de que pronto cometería de nuevo algún crimen espantoso, que borraría con su magnitud el recuerdo de su anterior delito.
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Yo, como el archidemonio, llevaba un infierno en mis entrañas; y, no encontrando a nadie que me comprendiera, quería arrancar los árboles, sembrar el caos y la destrucción a mi alrededor, y sentarme después a disfrutar de los destrozos
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¡Con qué facilidad varían nuestros sentimientos y qué extrañamente nos aferramos a la vida en momentos de desesperación!
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La misma energía que lleva a un hombre a convertirse en villano, haría de él algo útil para la sociedad si esa sociedad estuviese bien organizada.
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... los días y los años son letras de cambio que vencerán a plazos inevitables. Y que sería estúpido desperdiciar un segundo.
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¡Sabiduría infinita de no saber olvidarte!
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No hay más alegría que la de ser un hombre bien vestido.
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Todavía hay una diferencia entre algo y nada, pero es puramente geométrica y no hay nada detrás de la geometría.
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La superstición, la idolatría, y la hipocresía tienen grandes pagas, pero la verdad tiene que mendigar
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Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
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Sería mucho mejor para nuestros distinguidos antepasados alabarles con menos palabras y con más acciones nobles.
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La caridad comienza por nosotros mismos, y la mayoría de las veces acaba donde empieza.
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El actuar con sentido común según el momento es la mejor sabiduría y la mejor filosofía.
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¡Cómo! ¿Creéis acaso, encantadora doncella, que aceptaré salvar mi vida atrayendo calamidades sobre la vuestra? Antes soportaría mil muertes.
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Cuatro cosas son las que los hombres mucho desean y no las pueden alcanzar: harto dinero, perfección de ciencia, reposo continuo y alegría perfecta
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¡Oh, Dios! ¿Acaso dudáis de que es mi hijo? ¿Podría experimentar esta angustia si no fuera su padre? ¡Salvadlo, buen príncipe, salvadlo, y haced conmigo lo que queráis!
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Al ver al hombre el tigre lanzó un rugido espantoso y se lanzó de un salto sobre él. Pero el cazador que tenía una gran puntería le apuntó entre los dos ojos, y le rompió la cabeza.
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Se ha debatido mucho si un poema es el resultado de la naturaleza o del arte. Por mi parte no veo qué podría hacer el arte sin la ayuda de la naturaleza, ni ésta sin el arte. Ambas necesitan ayudarse mutuamente y deben estar siempre estrechamente unidas
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Todas las tonterías estereotipadas para uso de los enamorados, que las usan sin variar en cada caso, parecen siempre encantadoras a las mujeres, y solamente leídas con frialdad pueden parecer pobres de ingenio. El gesto, el acento, la mirada de un joven l