Y mi cuerpo aun vestirá con tus caricias y mis ojos sin tus ojos son tan sólo esas lágrimas que empañan la sonrisa.
Frases célebres sobre: rimas. [Página 10]
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Las lágrimas son a menudo el telescopio por donde los hombres ven el cielo.
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Después de mis lágrimas la plenitud de mi soplo blanco.
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Me puse a llorar, cerró los ojos y con la nariz sorbí las lágrimas: enterró la cabeza entre mis manos porque ambos teníamos mucha pena que compartir. Me avergoncé de no tomar las cosas tan bien como él.
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Hago canciones y las canto; y cuando hago mis canciones río, lloro, canto v murmuro, pues ello complace a Dios. Con mis risas, lágrimas, canciones y murmullos complazco al dios que es mi dios.
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Las lágrimas más amargas que se derramarán sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas.
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Existen en este mundo algunas almas benditas, cuyas penas se convierten en alegrías para los demás y cuyas esperanzas terrenales, colocadas en la tumba con abundantes lágrimas, son una semilla de la que brotan flores y bálsamos curativos para los desolado
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Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
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Si las lágrimas son efecto de la sensibilidad del corazón, ¡desdichado de aquel que no es capaz de derramarlas!
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A menudo un sólo placer en la vida cuesta al alma un millar de lágrimas.
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Dichoso reino cuyo rey sabe llorar y enternecerse; se escandalicen los bravos, que el Rey de reyes sabemos que lloró y nos hizo venturosos en sus lágrimas y en sus dolores
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Los cocodrilos vierten lágrimas cuando devoran a su víctima. He aquí su sabiduría.
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Los cocodrilos vierten lágrimas cuando devoran a sus víctimas. He ahí su sabiduría.
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La tristeza, el remordimiento y las lágrimas destruyen las células del cuerpo y envenenan la atmósfera del individuo.
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No comprimas con mucha fuerza y vigor la mano de un niño tierno.
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Bajó los ojos y luego quiso mirarme pero no pudo. Durante algunos minutos probó a dominar su emoción, pero de pronto me volvió la espalda, puso los codos en la barandilla del muelle y se deshizo en lágrimas
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Se secan las lágrimas mezclándolas
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¡Oh lágrimas hermosas, gloria del alma mía y mi cuidado, que de mis penas fuisteis piadosas!
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No hay en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.
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No sé yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.