Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Frases célebres sobre: ruido. [Página 7]
Hay un total de 275 freses célebres sobre "ruido" este sitio web. [Página 7]
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Has construido mal; destruye y reconstruye bien
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El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos.
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... los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la que han sido construidos, perecen ellos también.
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Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también.
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Cera y cáñamo unió que no debiera, cien cañas, cuyo bárbaro ruido, demás ecos que unió cáñamo y cera alboque es duramente repetido; la selva se confunde, el mar se altera, rompe Tritón su caracol torcido, sordo huye el bajel a vela y remo; tal la música e
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A veces también tengo miedo de mi sangre, que late en las arterias como, en el silencio de la noche, un confuso ruido de pasos en habitaciones lejanas...
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Los partidos políticos triunfan o son destruidos por sus conductores. Cuando un partido político se viene abajo, no es el partido político quien tiene la culpa, sino el conductor.
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Desolación invernal en un mundo de tono uniforme el ruido del viento.
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Ruido de alguien sonándose los dedos. Los ciruelos en su estallido.
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Los pétalos de la rosa amarilla. ¿Tiemblan y caen al ruido de los torrentes de agua?
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Un viejo estanque se zambulle una rana ruido de agua.
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¡Qué frescor! La vela que se apaga y el ruido del agua.
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Pinos en cada isla. ¡Y cómo refresca el ruido del viento!
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Avanzaba sin hacer ruido, en la medida que su impaciencia se lo permitía, aunque se detenía a menudo y aguzaba el oído para saber si la seguían. En uno de esos momentos pensó oír un suspiro. La sacudió un temblor y retrocedió unos pocos pasos. Creyó oír a
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Coaticitos: hay una sola cosa a la cual deben tener gran miedo. Son los perros. Yo peleé una vez con ellos, y sé lo que les digo; por eso tengo un diente roto. Detrás de los perros vienen siempre los hombres con un gran ruido, que mata. Cuando oigan cerca
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Los excelsos regalos de los dioses no pueden ser destruidos con facilidad por los mortales hombres, ni ceder a sus fuerzas.
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Al ruido del tamboril, carnaval, carnavalera, me dijo que era feliz. Por eso con su canción, carnaval, carnavalera, se agranda mi corazón.
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¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido, y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido!
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Es que los hombres tienen que hacer ruido al precio que sea; poco importa el peligro de una opinión, si hace célebre a su autor; y preferimos pasar por bribones antes que por necios.