Aunque las reglas están hechas para los sabios y los idiotas, yo no tengo nada, tía, con lo que vivir de acuerdo.
Frases célebres sobre: sabios. [Página 8]
Hay un total de 164 freses célebres sobre "sabios" este sitio web. [Página 8]
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Tiene la ciencia sus hipócritas, no menos que la virtud, y no menos es engañado el vulgo por aquéllos que por éstos. Son muchos los indoctos que pasan plaza de sabios.
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La sabiduría de los sabios y la experiencia de los siglos pueden ser conservadas con las citas.
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Después de las derrotas y las cruces, los hombres se vuelven más sabios y más humildes.
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La sabiduría de los sabios y la experiencia de los siglos pueden conservarse en las citas.
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La prudencia de los sabios y la experiencia de las edades acaso pueden ser preservadas a la posteridad mercad a las citas.
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Los sabios siguieron la estrella y encontraron a Jesús, la gran luz que ilumina a toda la humanidad
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Cosechar en el verano es de sabios; dormirse en la cosecha es de descarados.
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Los escritos de los sabios son las únicas riquezas que nuestra posteridad no podrá malgastar.
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Somos más sabios de lo que sabemos.
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La vida sería dos y diez veces vida, si la empleáramos con sabios y fecundos compañeros
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Dejemos con toda libertad a los sabios el privilegio de no contradecirse nunca.
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¡Cuántos pasar por sabios han querido con citar a los muertos que lo han sido!
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Los que se tienen por sabios rara vez se dejan humildemente dirigir por otros
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El crecimiento de nuestros niños puede implicar que se les brinde la suficiente paciencia como para que les sea posible experimentar una sensación de posesión, y también que seamos lo bastante sabios como para enseñarles el valor de dar y además proporcio
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Los hombres llegan a ser sabios, así como ricos, más por lo que guardan que por lo que reciben.
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Si yo hubiera gastado en leer tanto tiempo como otros sabios, sería tan ignorante como ellos
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La única manera de comprender la existencia era entendiendo esas fuerzas que los sabios con sus laboratorios y medios científicos, no son capaces de explicar, pero que para un verdadero cristiano son tan fáciles de descubrir como rodar un madero...
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Los sabios aceptaron con reconocimiento y pasaban el resto de sus vidas en asimilar ideas de séptima mano, dormir buenas siestas y aburrir a sus alumnos, que no dejaban de bostezar, con la palabrería anémica y libresca que ellos llamaban sabiduría.
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No hay más placer que los elogios de los sabios y capaces.