Difícilmente habrá existido otra persona como el señor de Horikawa, ni existirá en el futuro. De él se decía que antes de su nacimiento, en los sueños de su señora madre había aparecido el Matatejas, lo que prueba que desde el comienzo de su vida le estuv
Frases célebres sobre: señor. [Página 29]
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La señora Teavee lanzó un chillido de horror: ¿Quiere usted decir que sólo la mitad de Mike volverá a nosotros? Esperemos que sea la mitad superior dijo el señor Teavee.
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No tendréis a Nixon para maltratarlo más, porque, señores, esta es mi última conferencia de prensa
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Amame como quiere su ambrosía en el jardín la flor; como ama de su voz la melodía festivo ruiseñor.
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Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo y sabiduría para poder diferenciarlas.
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La entrega a Dios nunca será completa, mientras el devoto le pida esto o aquello al Señor.
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El capitalista es un señor que al hablar con vosotros se queda con vuestras cerillas.
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Confía en los hombres y te serán leales. Trátalos como a grandes señores y se comportarán como tales.
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¡Prensa omnipotente, señora del mundo, tú que dispones de la paz y de la guerra; tú que posees, como Dios, el don de cegar a los pueblos a quienes quieres perder, continúa impertérrita tu marcha!
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El contable es un señor con el que no se cuenta casi nunca.
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Ya alegra la campiña la fresca primavera; el bosque y la pradera renuevan su verdor. Con silbo de las ramas los árboles vecinos acompañan los trinos del dulce ruiseñor. Este es el tiempo, Silvio, el tiempo del amor.
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Las pasiones carnales tienen demasiado señorío sobre nosotros
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Señor, abre mi corazón a la inteligencia de tu ley; enséñame a vivir conforme a tus mandamientos
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Señor, dame lo que quieres, como tú quieras, y dámelo cuando quieras
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¡Oh ruiseñor! Tú eres de ardiente corazón: tus notas nos penetran, nos penetran, tumultuosa, indómita armonía. Cantas como si el dios del vino te dictara un mensaje de sátira amorosa: una canción de burla y de desprecio a la sombra, al rocío y a la noche
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Hasta el día de hoy no he conocido a nadie que no haya gobernado algún Estado. No hablo desde luego de los señores ministros, que gobiernan efectivamente, los unos dos o tres años, los otros seis meses y otros seis semanas; hablo de todos los demás hombre
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Señora; y es ústed fea; pero yo por la mañana estaré sobrio
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El fin último de nuestra lucha histórica es la conquista de esta unidad del hombre, donde cada hombre sea a la vez técnico y filósofo, trabajador y poeta, maestro de su propio destino y señor de su propio futuro
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A menudo las apariencias engañan, señor mío, y lo mejor es dejar el juicio sobre una persona a esa misma persona. Nadie puede conocer tan bien como él mismo a un hombre que ha visto y vivido tanto.
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En eso sí estuvo de acuerdo el señor Barriga; pero nos contó que también hay muchos otros que andan vestidos de traje y corbata, y que son los que más roban. Y nos explicó que estos rateros de traje y corbata se disfrazan a veces de cosas que los niños to