En muchos casos hacemos cosas por vanidad o por miedo, lo que haríamos por deber.
Frases célebres sobre: sos. [Página 85]
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En muchos casos hacemos por vanidad o por miedo, lo que haríamos por deber.
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El tedio es una enfermedad del entendimiento que no acontece sino a los ociosos.
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A veces damos el nombre de favor a la justicia, y creemos de muy buena fe que fuimos buenos y generosos cuando no hemos sido más que justos
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La compasión, buena siempre, es en muchos casos la celestial precursora de la justicia.
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En muchos casos, hacemos por vanidad o por miedo más de lo que haríamos por deber
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Los hombres que no se baten en duelo creen que los que se baten en duelo a muerte son valerosos.
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¡No hagáis como esos exploradores sin pudor, espléndidos de melancolía a sus ojos, que encuentran cosas desconocidas en sus espíritus y en sus cuerpos!
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Nadie ha visto aún las arrugas verdes de mi frente, ni los huesos que sobresalen de mi rostro descarnado, semejantes a las espinas de un gran pez.
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La sospecha es la combinación de la impotencia y de la perversidad humana
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El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser buenos ciudadanos.
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El hombre que no medita y obra con precipitación, no podrá evitar grandes fracasos.
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Quienes son pródigos en exceso y se entregan al lujo, fácilmente se vuelven orgullosos.
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Cuando se sabe una cosa sostener que se sabe y cuando no se sabe admitirlo, ese es el verdadero conocimiento.
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Porque en general, cuando sos una porquería de persona te rodeás de personas de porquería. Entonces el círculo se cumple majestuosamente. Y cada uno tiene lo que merece.
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Los cautelosos muy poco se equivocan.
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Después de Liszt, todos los otros virtuosos parecen insignificantes, incluso Thalberg.
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El testimonio de mi conciencia es para mí de mayor precio que todos los discursos de los hombres.
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Casi siempre. a las acciones de los malvados las persigue primeramente la sospecha, luego el rumor y la voz pública, la acusación después y, finalmente, la justicia
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Esperaré paciente, acechando, como un perro, el momento. O me iré por la selva de tus versos abriéndome camino lentamente por ocultos senderos, por pequeños resquicios que has dejado entreabiertos.