La ley del talento, como la de la dicha verdadera, es el desinterés.
Frases célebres sobre: tale. [Página 33]
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Quien da de lo suyo, de su talento, de su cultura, a los demás y lo hace con gratuidad, reparte los mejores bienes, aquellos que no perecen.
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Es más contagiosa la mediocridad que el talento.
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Soy uno de los pocos mortales que disfruta del matrimonio hasta tal extremo que, de repetir, jamás lo haría por si acaso.
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La nuestra será una democracia sin terrorismo, pero no una democracia sin memoria: la memoria de las victimas, de cada una de las 829 víctimas mortales y sus familias, de tantos heridos que padecieron el injusto y aborrecible golpe del terror, nos acompañ
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La soledad no me debilita, me fortalece, me llena de algo extraño que me nutre, me habla de noche, me cuenta cuentos, historias que son verdad, que son verdades
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La grasa de las capitales no se banca más.
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Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es eliminar el interés, el factor interés individual y el lucro desde las motivaciones psicológicas
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Mas ahora, aunque el marido devorado esté por celos y tenga la barba azul, o bien negro tenga el pelo, le domina la mujer con la dulzura y talento.
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El talento constituye nuestra esencia.
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Una de las marcas más fundamentales del verdadero arrepentimiento es ver nuestros pecados como Dios los ve
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La mediocridad no conoce nada superior a sí misma, pero el talento instantáneamente reconoce genios
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La teología, señor, es una fortaleza; en una fortaleza, ninguna grieta puede considerarse pequeña.
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Pronto, como un lebrel, acecho botas, medias. Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas. Ellas me encuentran raro y van cuchicheando. Mis deseos brutales se enganchan a sus labios...
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En seguida descubro la botina, la media, y... Reconstruyo los cuerpos, consumidos por hermosas fiebres. Ellas me encuentran gracioso y hablan entre sí, muy quedo...Y mis deseos brutales se cuelgan de sus labios.
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No hay mayor goce espiritual que la lectura de los antiguos clásicos: su lectura, aunque de una media hora, nos purifica, recrea, refresca, eleva y fortalece, como si se hubiese bebido en una fresca fuente que mana entre rocas.
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La gente vulgar sólo piensa en pasar el tiempo, el que tiene talento... en aprovecharlo
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Pese a la relativa apacibilidad de los austríacos, no me parece en absoluto inconcebible que, llegado el caso, se los pueda azuzar a cometer actos brutales y sangrientos.
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Las relaciones cotidianas son tales que con la mayor parte de nuestros buenos conocidos no volveríamos a intercambiar una sola palabra si oyésemos lo que dicen de nosotros en nuestra ausencia
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Ah! Cuando la calidad de la sociedad pueda sustituir a la cantidad, entonces merecerá la pena vivir aunque sea en el gran mundo, pero cien necios puestos en montón no hacen un hombre de talento.