Y termino. El dolor tanto tiempo hacinado acumuló en nosotros energías eléctricas. Hartos de ser briznas en esta riada que todo lo traga y todo lo lleva, nos hemos agrupado para ser diques. ¡Que vengan ahora tempestades! ¡Que vengan ahora que somos rayos,
Frases célebres sobre: tempestad.
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Estad unidos, oh reyes de la tierra, pues así la tempestad de la discordia entre vosotros será apaciguada y vuestros pueblos hallarán descanso, si sois de aquellos que comprenden. Si alguno de vosotros tomara armas contra otro, levantaos todos contra él,
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Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquéllo que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jar
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El sabio teme la bonanza; empero cuando descarga la tempestad camina sobre las olas y desafía los vientos.
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El sueño tras el esfuerzo, tras la tempestad el puerto, el reposo tras la guerra, la muerte tras la vida harto complace.
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Hacinados en las alturas, hambrientos, sometidos a violentas tempestades y extrañas epidemias, rotos todos los lazos familiares y sociales, los supervivientes empezarían a sufrir la falta de oxígeno debida a la desaparición de las algas del plancton y a l
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Aquí he venido a dar por accidente para afrontar la existencia y azar que lleva el náufrago de sus anhelos y la tempestad.
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Me canse de llorar, se acabó tu tempestad.
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Las coronas de laurel son arrebatadas por un soplo de brisa; contra las coronas de espinas, nada puede la tempestad.
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Todo lo grande está en medio de la tempestad.
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El río corre en medio de la tempestad, ya pasó la tormenta. Sin embargo estoy tan frío acá...
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El francés es como los grandes órganos, que se prestan a todos los timbres, a todos los efectos, desde las dulzuras más suaves hasta los fulgores de la tempestad. Es, primero y luego o a la vez, flauta, oboe, trompeta, tam-tam e incluso cañón.
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Luz de los astros: todos mis poros se abren sintiendo vuestros tesoros que son trasuntos de inmensidad, y en esta hora soy una cuerda, cuerda que espera que algo la muerda, para dar notas de tempestad.
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No obres nunca apasionado. ¿Por qué quieres entrar en el mar durante la tempestad?
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¡Eran más negras que las alas del cuervo de la tempestad!
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El que siembra vientos, cosecha tempestades.
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A mi madre huyen las tempestades de mi mente cuando los dedos de su mano fría, se hunden, temblando, en la melena mía...
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Quien siembra vientos recoge tempestades.
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Después de la tempestad viene la calma.
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¿De qué barro será esta nueva mamá? De su cruel orfandad el molde romperá y del horno saldrá su caliente verdad y el rayo preñará la tempestad.