Sólo el tiempo revela al hombre justo; un solo día desenmascara al pérfido
Frases célebres sobre: tie. [Página 540]
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Al hombre perverso se le conoce en un solo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
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El que no tiene temor ante los hechos tampoco tiene miedo a la palabra
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El más bello de los trabajos es ser útil a los otros en lo que uno tiene y en lo que uno puede.
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Para quien tiene miedo, todos son ruidos.
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Si yo me hubiera dedicado a la política ¡Oh atenienses! hubiera padecido hace mucho tiempo y no hubiese hecho ningún bien ni a vosotros ni a mi mismo.
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Obsérvate sin cegera y di con precisión y coraje lo que estás sintiendo.
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Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.
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El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarle, no se sabe el valor que tiene.
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No podemos luchar contra el futuro. El tiempo constituye nuestro límite
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Este es un país libre. La gente tiene derecho a enviarme cartas, y tengo derecho a no leerlas.
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No tiene importancia -dijo Roland-. Tú vendrás con nosotros. Nos sentimos como en casa en situaciones de ambigüedad legal. Los tratados bajo los cuales opera el Registro nos permiten márgenes muy flexibles. Y nosotros creamos flexibilidad, en las situacio
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Para invocar a un demonio necesitas saber qué nombre tiene.
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El tiempo es dinero, pero también el dinero es el dinero.
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Me desesperaría si no existieses y no me estuvieses esperando aquí con el ansioso aliento de tus fugaces flores.
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Si la hipótesis se mantiene bajo todas las circunstancias, puede ser elevada a la categoría de teoría y aún más, si es suficientemente profunda, se considera como una ley.
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Junto a lo que un hombre es, nada significa lo que un hombre tiene
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Un hombre es la suma de sus propias desgracias. Podría creerse que la desgracia acabará un día por menguar, pero entonces es el tiempo el que se vuelve desgracia.
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Él que sobre todas las cosas amaba la muerte, y que quizá sólo amaba a la muerte, amó y vivió con deliberada y pervertida curiosidad, tal y como ama un enamorado que deliberadamente se reprime ante el prodigioso cuerpo complaciente, dispuesto y tierno de
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Pasó un mes antes de que la gestalt de drogas y tensión en la que él se movía convirtiera aquellos ojos perpetuamente asustados en pozos de reflexiva necesidad. Vio cómo ella se fragmentaba, se quebraba como un iceberg, y cómo los trozos se alejaban a la