Los pecados escriben la historia, el bien es silencioso.
Frases célebres sobre: tor. [Página 202]
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Usted vive en un sueño. Cuando decide a la mañana que los hombres sean hermosos, las dos arrugas que el portero de su casa lleva en la cara se tornan tiernas mejillas para besar.
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Los escritores deformes son la conciencia diabólica del mundo.
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Los actores de película son personas comunes mezcladas con agentes.
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Qué desamparado se siente uno cuando tiene una taza llena de café en la mano y comienza a estornudar.
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El darwinismo ha existido en todos los tiempos, desde que Moisés presentó la historia de la creación, pasando sucesivamente de los animales inferiores hasta llegar al hombre.
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La felicidad de los malvados como un torrente pasa
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Con esperanza, sin esperanzas y aun contra toda esperanza, la razón es sin embargo nuestro único asidero, por lo que la filosofía no puede renunciar sin traicionarse a la meditación en torno a la razón.
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Se consideró en algunos círculos una torre de Babel y, como mucho, un centro para negociaciones diplomáticas con frecuencia infructíferas
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La catedral es un corazón. La torre, un brote. ¿Han contado los escalones que llevan a la plataforma? Cada noche son más numerosos. Se multiplican.
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La historia no es útil tanto por lo que nos dice del pasado como porque en ella se lee el futuro.
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Sería bastante fácil ser escritor si para ello no se necesitara sino corazón, habilidad y descaro.
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Un buen actor nunca debe estar enamorado de nadie que no sea él.
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El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no hace es perfecionarse a sí mismo.
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El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no hace es perfeccionarse a sí mismo.
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El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no acierta es a perfeccionarse a sí mismo
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Víctor Hugo era un loco que se hacía pasar por Víctor Hugo.
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En París, todo el mundo quiere ser un actor; nadie se contenta con ser un espectador.
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Los monos parecen malos, atormentados, amargados, perpetuamente ofendidos, resentidos por haber dejado escapar la humanidad por un pelín.
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Estoy contento, declara Emil, pero siento que un joven no me haya vencido. Los jóvenes aman más que yo la victoria.