No te dejes contagiar, no des ninguna opinión como tuya antes de ver si se adecúa a ti, mejor opina tú mismo.
Frases célebres sobre: tuya. [Página 4]
Hay un total de 85 freses célebres sobre "tuya" este sitio web. [Página 4]
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¡Qué pretensión tan vanidosa la tuya de querer evitar que mis manos sobre tu piel se hicieran lluvia!
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Me abandono en tu mar, me dejo tuya como darse hay que hacerlo para serte.
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Tu voz de nostalgia huye con sonido de tren en mi memoria no en la tuya tan cercana a la mía de olvidos y rincones sobre inventarios de deslices.
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No te establezcas en una forma, adáptala y construye la tuya propia, y déjala crecer, sé como el agua. Vacía tu mente, se amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la b
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Tus penas eran mis penas, las mías, tuyas. Si no estabas tú contenta, yo no lo estaba
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Os pido que os unáis a mi oración por Siria, para que el diálogo constructivo sustituya a la terrible violencia.
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Te escribo desde los centros de mi propia existencia, donde nacen las ansias, la infinita esencia, hay cosas muy tuyas que yo no comprendo, y hay cosas tan mías, pero es que yo no las veo Cuando nadie me ve
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Juventud, ¿sabes que la tuya no es la primera generación que anhela una vida plena de belleza y libertad?
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Las estrellas están ebrias de cielo, y tú, vida, tú tienes tu estrella, y tú muerte, muerte, tienes la tuya...
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Ausencia tuya nunca ha estado sola: tu recuerdo es el pasaporte de mis viajes
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Todo el mundo se alegra de poder juzgar. Si temes, pues, que alguien pudiera condenar alguna de tus características, llévalo mañosamente a que condene esta misma característica en otra persona. Así se olvidará de la tuya y pensará que se ha equivocado.
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Mi verdad no puede ser la tuya, porque mi realidad no es ni será nunca la tuya
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Tenerte fue una foto tuya puesta en mi cartera
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Procura hacer más bien la voluntad del otro que la tuya
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Una cortesana dijo a un mandarín: seré tuya si esperas cien noches bajo mi ventana. Y el mandarín esperó, hasta la nonagésimo novena noche, en que tomó el taburete y se fue.
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Puedes llevarte mi alma, porque no la quiero sin ti, ¡Ya es tuya!
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Otras manos lo han intentado, sólo las tuyas me han encontrado. Ya no puedo esconder el querer sentirte al amanecer.
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Toda la gama de la experiencia humana es tuya, y puedes disfrutarla, si decides aventurarte en territorios que no te ofrecen garantías.
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En contra tuya volaré con mi cuerpo invencible e inamovible, ¡oh muerte!