En muchos casos hacemos cosas por vanidad o por miedo, lo que haríamos por deber.
Frases célebres sobre: vanid. [Página 5]
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En muchos casos hacemos por vanidad o por miedo, lo que haríamos por deber.
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En muchos casos, hacemos por vanidad o por miedo más de lo que haríamos por deber
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El dinero permite al mediocre satisfacer sus vanidades más inmediatas.
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Su orgullo nunca excede de la vanidad de los imbéciles.
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La vulgaridad transforma el amor de la vida en pusilanimidad, la prudencia en cobardía, el orgullo en vanidad, el respeto en servilismo.
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Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada.
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Tienes la vanidad de tu talento.
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Los unicornios son inmortales. Su naturaleza exige que vivan solos en un único lugar, por lo general un bosque donde haya un estanque de agua lo bastante clara como para mirarse en ella; pues son un poco vanidosos y saben perfectamente que son los seres m
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Dios ha creado las noches que se arman de sueños y las formas del espejo para que el hombre sienta que es reflejo y vanidad.
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¿Para qué la pompa y la vanidad? Desnudo nací, desnudo moriré
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La vanidad el alardeo, son una actitud de espiritualidad mundana, que es el peor pecado de la Iglesia
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Sólo la mística simple del mandamiento del amor, constante, humilde y sin pretensiones de vanidad pero con firmeza en sus convicciones y en su entrega a los demás podrá salvarnos
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Los hombres cuando son buenos maridos son atrozmente aburridos, y cuando no lo son, resultan de una vanidad abominable
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Los hombres quieren ser siempre el primer amor de una mujer. Tal es su tosca vanidad. Las mujeres tienen un instinto más sutil, ya que prefieren ser la última aventura romántica de un hombre.
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Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
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Pero nuestra generación se ríe, y arrastrada por el orgullo y la vanidad, empieza una serie de nuevos errores, de los que con el tiempo se reirán asimismo nuestros descendientes.
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Jamás te niegues a aceptar el premio de tu trabajo. El que se niega es más vanidoso que el que acepta; sabe que así dará más que hablar
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El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.
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El cambio de moda es el impuesto que la industria de la gente pobre carga sobre la vanidad del rico