Todo el mundo tiene talento a los veinte y cinco. La cosa es difícil a los cincuenta.
Frases célebres sobre: veinte. [Página 4]
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Era el dios humano de mi infancia, mi padre, tal como mi infancia lo vio, pues veinte años hacía que nuestra familia había asistido a su muerte; nada más cierto para mí que su muerte, nada más cierto que estaba frente a mí.
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No sientes esas náuseas de tedio que impulsan a desear la muerte. No llevas dentro del ti el aburrimiento de vivir, ¡palabra que habría que escribir como veinte H aspiradas para darle toda su intensidad!
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Haré lo que tenga que hacer. Pero el dolor por nuestra separación se hace cada día más profundo aunque tu ausencia se deba solo a un corto viaje y no hayas estado lejos de mí ni siquiera veinte días. Fue un error pensar que tu partida sería solo un dolor
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Ninguna persona inteligente sabe a qué quiere dedicarse hasta los veinte o treinta años.
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En Guatemala, cada veinte años, retrocedemos veinte.
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Tengo tantos chistes para contarles que me siento como aquel sultán, que cuando cumplió veinte años le regalaron cincuenta hermosas muchachas, es decir, sé lo que tengo que hacer pero no sé por dónde empezar
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Veinte mil personas sin abrigo la luna de verano.
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El pudor es una virtud relativa, según se tengan veinte, treinta o cuarenta y cinco años.
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Uno para todos y todos para mí, yo para vosotros y tres para cinco, y seis para veinte...
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Es una sensación que dura apenas un minuto, minuto y veinte segundos quizás, pero es lo que da sentido a mi profesión
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El radio ya ha dejado de ser un elemento nuevo, ya tiene más de veinte años, pero las condiciones de su descubrimiento fueron de alguna manera peculiares
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Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente ya no hay quien lo niegue.
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La naturaleza te da la cara que tienes a los veinte, a los cincuenta depende de ti
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A los dieciocho años se adora; a los veinte, se ama; a los treinta, se desea; a los cuarenta, se reflexiona.
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No es menester piedad. Acaso yo la aburría. Tal vez no debí casarme; sacrificar sus veinte inexpertos años a mi tranquila madurez de hombre sencillo...
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Porque aquí, en la tumba, era donde vivía de verdad, es decir, pasaba sentado más de veinte horas diarias sobre la manta de caballerías en una oscuridad total, un silencio total y una inmovilidad total, en el extremo del pétreo pasillo, con la espalda apo
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Veinte años de aventuras dan a una mujer el aspecto de una ruina; pero veinte años de matrimonio hacen que parezca algo así como un edificio público.
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La más tonta de las virtudes es la edad. ¿Qué significa tener quince, diecisiete, dieciocho o veinte años? Hay capullos, hay imbéciles, hay santos, hay genios de todas las edades.
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¿Vale la pena afanarse durante veinte años para llegar a la duda, que crece por sí misma en todas las cabezas inteligentes?