La lluvia caída en tiempo tormentoso es muy poluta e impura en naturaleza, porque en ese momento los vientos violentos agitan las nubes de donde viene la lluvia.
Frases célebres sobre: viento. [Página 6]
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¡Oh! si en las horas que se hunden lentas, murientes con el sol, también a ti los vientos te pulsaran, olvidado instrumento, ¡Corazón!
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En la tarde, sinfónicos los vientos tocando están, con un fragor de olas, su instrumental de árboles espesos.
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Como viento en una jaula, como agua en una criba, es el buen consejo en la oreja de la locura y del amor
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¿Qué quieres? El amor pide calle, pide viento, no sabe morir en la soledad.
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Añorar el pasado es correr tras el viento.
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No hay árbol que el viento no haya sacudido.
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No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
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Quien siembra vientos recoge tempestades.
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Las palabras se las lleva el viento.
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Cada cosa en su tiempo, y los nabos en adviento.
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Las espléndidas fortunas, cual acontece con los vientos impetuosos, producen grandes naufragios
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Llegará el día en que después de aprovechar el espacio, los vientos, las mareas y la gravedad; aprovecharemos para Dios las energías del amor. Y ese día por segunda vez en la historia del mundo, habremos descubierto el fuego.
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No se confíe al mar quien tema al viento
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No sé qué es de mi oreja sin tu acento, ni hacia qué polo yerro sin tu estrella, y mi voz sin tu trato se afemina. Los olores persigo de tu viento y la olvidada imagen de tu huella, que en ti principia, amor, y en mí termina
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Árboles de mi ciudad, corazones de madera algo de hombre y animal, en sus músculos espera y parece despertar con el viento en primavera, es la fuerza de la vida la que anima la energía en hombre planta y animal.
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Todo el aplauso del viento sobre la fronda de copa redonda y el ajedrez verde tablero donde los peones son del rey.
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El viento sopla con gran fuerza y vuelve las olas del mar blancas de espuma, escupiendo agua a los rostros de los marinos y mostrándoles falsas imágenes. Me quedé contemplando el mar muchos minutos y no pude ver ningún monstruo. No tenía, por tanto, motiv
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Con frecuencia es típico de esta lluvia caer de forma tan copiosa que resulta opresiva. En algunos momentos llegué a temer ahogarme, por estar el aire tan impregnado de agua. En otros, cuando el viento soplaba la lluvia, ésta era como una tormenta de aren
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El viento le sacudía la ropa y tiraba de él hacia el vacío. Pegó la mejilla contra la roca saliente y utilizó las grietas para agarrarse a la pared, luchando por vencer el miedo.