La civilización es una terrible planta que no vegeta y no florece si no es regada de lágrimas y de sangre.
Frases célebres sobre: vil. [Página 45]
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Quizá nuestra civilización no está muerta, sino solamente ávida de sueños.
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El que comprende y perdona, ¿de dónde sacará el movil para la acción?
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Los senderos son ásperos. Los montículos se cubren de retamas. El aire está inmóvil. ¡Qué lejos los pájaros y las fuentes! Tiene que ser el fin del mundo, si avanzamos.
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El hombre es en el fondo un animal terrible y cruel. Lo conocemos como ha sido domesticado y educado por lo que conocemos como civilización.
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Nuestro mundo civilizado no es más que una mascarada donde se encuentran caballeros, curas, soldados, doctores, abogados, sacerdotes, filósofos, pero no son lo que representan, sino solo la mascara, bajo la cual, por regla general, se esconden especulador
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Rascad al hombre civilizado y aparecerá el salvaje
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Rascar al hombre civilizado y aparecerá el salvaje.
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Consideramos pues, a la religión de los judíos como la más inferior entre las doctrinas religiosas de los pueblos civilizados, lo cual concuerda perfectamente con el hecho de que también es la única que, en absoluto, no tiene ninguna huella de inmortalida
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Las civilizaciones mueren por suicidio, no por asesinato.
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No creo que las civilizaciones vayan a morir, porque las civilizaciones no son organismos. Se trata del producto de voluntades.
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La civilización es un movimiento y no un estado, un viaje y no un puerto.
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La vida está hecha para obrar, y es tan corta, que si nos obstinamos en razonar cada uno de nuestros pasos, corremos el peligro de quedar inmóviles
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A veces, para complacer a las damas, dejamos caer nuestras armas para fingir que son civilizadas
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La verídica poesía es uno de los medios privilegiados entre el inconsciente del poeta y ese objeto escrito y oral que es el poema, el cual pasa a producirse en la realidad externa y es una de las expresiones del inconsciente.
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Por eso el que ama los mitos es en cierto modo filósofo, pues el mito se compone de elementos maravillosos.
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Quien se queda mucho consigo mismo, se envilece.
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La verdadera causa final reside en los seres inmóviles.
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El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.
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Es necesario que haya uno o varios principios y aun, en caso de existir uno sólo, que éste sea inmóvil e inmutable.