El deber es la necesidad voluntaria, la carta de nobleza del hombre
Frases célebres de Henri-Frédéric Amiel. [Página 3]
Henri-Frédéric Amiel fue un filósofo y moralista suizo, autor de un célebre Diario.
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No puedo contentarme con tener razón yo solo
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Nada muestra mejor el carácter de cada cual que su manera de portarse con los necios
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Antes de dar un consejo es preciso procurar que se lo acepte, o, más bien, que se lo desee
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La esperanza es solo amor a la vida
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Para la acción nada es más útil que la estrechez de pensamiento combinada con fuerza de voluntad
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Un error es peligroso en proporción a la cantidad de verdad que contiene.
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El niño ve lo que somos a través de lo que queremos ser; de ahí viene su reputación de fisonomista.
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La destreza ayuda en todo, pero no basta para nada.
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La inconstancia lo hecha todo a perder, ella no deja que ninguna semilla germine.
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Un error es tanto más peligroso cuanto mayor sea la verdad que contenga
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El alma no encuentra en el crisol de la experiencia sino el oro que ha vertido en él
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El hombre normal no duda ante nada y no sospecha nada
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La destreza ayuda en todo, pero no basta
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En la vida casi todo proviene de casi nada
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Una creencia no es verdadera porque sea útil
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El interés por uno mismo no es más que la supervivencia del animal en nosotros. La humanidad comienza para el hombre con la auto rendición
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La acción es sólo el pensamiento condensado, concreto ya, oscuro, inconsciente
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El ideal es la anticipación del orden por el espíritu
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Hay una moral femenina y una moral masculina como capítulos preparatorios de una moral humana