Vivir es querer sin descanso o restaurar cotidianamente la propia voluntad
Frases célebres de Henri-Frédéric Amiel. [Página 4]
Henri-Frédéric Amiel fue un filósofo y moralista suizo, autor de un célebre Diario.
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El niño ve lo que somos a través de los que queremos ser; de ahí viene su reputación de fisonomistas
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Nada importa el futuro cuando uno está en paz con su conciencia y tiene su espíritu reconciliado y en orden. Sé lo que debes; lo restante, sólo a Dios atañe
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Lo que gobierna a los hombres es el miedo a la verdad
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El hombre que pretende ver todo con claridad antes de decidir, nunca decide
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Morir desilusionado es la mayor de las aflicciones
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El hombre solo entiende lo que está relacionado con algo que ya existe dentro de él
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El encanto es una cualidad de los demás que nos hace más satisfechos de nosotros mismos
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El orden es poder
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La poesía siempre es lo lejano
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El sitio donde más florece el optimismo es el manicomio
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La humanidad no comienza con el hombre, sino con el desinterés
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No tengas ambición personal, y así to consolarás de vivir o de morir venga lo que viniere
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El liberalismo se alimenta de abstracciones, puesto que cree posible la libertad sin individuos libres
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La bondad es el principio del tacto, y el respeto por los otros es la primera condición para saber vivir.
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Cuanto más se ama más se sufre.
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La duda en el amor acaba por hacer dudar de todo.
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Lo bello es superior a lo sublime, porque es permanente y no sacia, mientras que lo sublime es relativo, pasajero y violento.
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Lo inacabado no es nada
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La paz de hecho no es la paz de principio