¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista.
Frases célebres de Henri-Frédéric Amiel. [Página 2]
Henri-Frédéric Amiel fue un filósofo y moralista suizo, autor de un célebre Diario.
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Se entiende a las mujeres como se entiende el lenguaje de los pájaros: por intuición o de ninguna manera.
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Si existe algún conflicto entre el mundo natural y el moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar la razón.
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Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente que espera una posibilidad, como el pedernal el choque del hierro, para lanzar chispas de luz.
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Toda necesidad se calma y todo vicio crece con la satisfacción.
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Tu cuerpo es templo de la naturaleza y del espíritu divino. Consérvalo sano; respétalo; estúdialo; concédele sus derechos.
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Un error es tanto más peligroso cuanta más cantidad de verdad contenga.
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Una burbuja de aire en la sangre, una gota de agua en el cerebro, bastan para que el hombre se desquicie.
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Una manera laboriosa de no ser nada, es serlo todo; de no querer todo; de no querer nada, es quererlo todo.
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Una religión sin misticismo es como una rosa sin perfume.
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Vivimos mientras nos renovamos.
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Las mujeres desean ser amadas no porque sean bonitas, o buenas, o bien educadas o graciosas o inteligentes, sino por ser ellas mismas.
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El respeto mutuo implica la discreción y la reserva hasta en la ternura, y el cuidado de salvaguardar la mayor parte posible de libertad de aquellos con quienes se convive.
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El que desprecia demasiado, se hace digno de su propio desprecio.
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Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra, y por amor a la verdad.
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Todo parece cambiar cuando tú cambias
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Mira dos veces para ver lo exacto; mira una sola vez para ver lo hermoso
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No esperemos a ser buenos y cordiales. Apresurémonos ya desde ahora a alegrar el corazón de nuestros compañeros durante la corta travesía de la vida
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El destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos.
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Cualquier paisaje es un estado del espíritu