El desánimo es una incredulidad
Frases célebres de Henri-Frédéric Amiel. [Página 5]
Henri-Frédéric Amiel fue un filósofo y moralista suizo, autor de un célebre Diario.
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La inconstancia lo echa todo a perder- ella no deja que ninguna semiente germine
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Mil cosas avanzan. Novecientas noventa y nueve retroceden. Esto es el progreso.
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Dar la felicidad y hacer el bien, he ahí nuestra ley, nuestra ancla de salvación, nuestro faro, nuestra razón de ser
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El hombre que no tiene vida interior es esclavo de su entorno
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Cuando la vida deja de presentarse como una promesa, no por eso deja de ser todavía una tarea
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Saber envejecer es la obra maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles en el dificilísimo arte de la vida.
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Temen algunas mujeres la soledad de la viudez. No supieron ver que su vida tampoco fue descifrada por el marido. Y que la verdadera serenidad viene casi siempre del monólogo
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Nada se parece tanto al orgullo como el desánimo
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El que desprecia demasiado, se hace digno de su desprecio
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El despecho es una cólera que tiene miedo de mostrarse; es un furor impotente que se da cuenta de su impotencia
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Saber envejecer es la obra maestra de la sabiduría y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir
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Hacer con facilidad lo que es difícil a los demás; esto es el ingenio; hacer lo que es imposible a las personas de ingenio; esto es el genio.
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¿Qué cosa es la locura? Es la ilusión elevada a la segunda potencia.
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El deber es ser útil, no como se desee, sino como se pueda
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La inteligencia es útil para todo, suficiente para nada
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El cielo, el infierno y el mundo están en nosotros. El hombre es un abismo.