Un hombre vale por tantos hombres cuantos idiomas posee.
Frases célebres de Johann Wolfgang von Goethe. [Página 9]
Johann Wolfgang von Goethe era un escritor, filósofo, poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán. Autor de obras tales como "Fausto", "Werther", "Viaje a Italia"; y protagonista de las "Conversaciones con Goethe", de Eckermann, su secretario en sus
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Cuando he estado trabajando todo el día, un buen anochecer sale a recibirme.
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El orgullo más barato es el orgullo nacional, que delata en quien la siente la ausencia de cualidades individuales de las que pudiera enorgullecerse.
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Sirviendo a los demás aprendemos a saber mandar y a conocer cuál es nuestra autoridad.
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Lo que puedes hacer, o sueñes que puedes hacer, empieza.
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En toda gran separación late un germen de locura; hay que guardarse bien de incubarlo y alimentarlo meditando sobre él.
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Muchos se muestran orgullosos de lo que saben y presuntuosos con lo que ignoran.
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Una verdad insuficiente resulta eficaz por una temporada, pero luego, en vez de una elucidación completa, se presenta de pronto algún error deslumbrante. Este le basta al mundo, y el engaño se mantiene así durante siglos.
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Escribir la historia es una forma de quitarse de encima el pasado.
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Las personas deben hablar menos y dibujar más. Personalmente, me gustaría renunciar por completo del habla y, al igual que la naturaleza orgánica, comunicar todo lo que tengo que decir visualmente.
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El sentimentalismo de los ingleses es humorístico y tierno, el de los franceses, popular y llorón, el de los alemanes, ingenuo y realista.
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Que el hombre sea noble, caritativo y bueno, puesto que sólo esto le distingue de todos los otros seres.
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Se predica contra muchos vicios, pero no sé de nadie que haya predicado contra el mal humor.
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Soledad, sólo tú no me has envilecido.
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Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día.
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Todo aquel que aspire al poder, ya ha vendido su alma al diablo.
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La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma.
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La ventaja se la lleva aquel que aprovecha el momento oportuno.
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Ya sé que no somos ni podemos ser iguales, pero opino que quien juzga imprescindible distanciarse del así llamado populacho para mantener su respeto, es tan reprobable como el cobarde que se esconde del enemigo por temor a sucumbir.
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El talento se cultiva en la calma; el carácter se forma en las tempestuosas oleadas del mundo.