Evita comprar un libro cerrado.
Frases célebres de Joseph Joubert. [Página 5]
Joseph Joubert . Moralista francés
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No hay peor cosa en el mundo que una obra mediocre que aparenta ser excelente.
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Las obras de los antiguos, incluso las mediocres, son todas marcas de un buen sello.
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Hay que entrar en las ideas de los otros si se quiere sacar provecho de las conversaciones y de los libros.
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No es necesario que haya amor en un libro para que nos encante, pero sí es necesario que haya mucha ternura.
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Hallamos en los libros no solamente lo que aumenta nuestras pasiones, sino también lo que aumenta nuestras opiniones.
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Las revoluciones son tiempos en que el pobre no está seguro de su honradez, ni el rico de su fortuna, ni el inocente de su vida.
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La mediocridad es lo excelente para los mediocres.
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Gastamos en nuestras pasiones el doble del tejido que se nos ha dado para arropar nuestra felicidad
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En literatura, y en los juicios establecidos sobre los autores, encontramos, como en todo, más opiniones convenidas y cosas decididas que verdades.
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En literatura, nada vuelve tan imprudente y tan atrevido al intelecto como la ignorancia de los tiempos pasados y el desprecio por los libros antiguos.
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Los que no se retractan nunca se aman más a sí mismos que a la verdad
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Es sobre todo en la espiritualidad de las ideas donde se halla la poesía.
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En los trabajos del intelecto el cansancio previene al hombre de la esterilidad del momento.
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Las buenas poesías épicas, dramáticas, líricas, no son otra cosa que los sueños de un hombre despierto.
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Como la poesía es, a veces, incluso más filosófica que la filosofía, la metafísica es, por su naturaleza, incluso más poética que la poesía.
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La Historia debe ser sobre todo la pintura de un tiempo, el retrato de una época. Cuando ésta se limita a ser el retrato de un hombre o la pintura de una vida, sólo a medias es Historia.
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Los poetas son más inspirados por las imágenes que por la misma presencia de los objetos. Es así como la idea de perfección es más necesaria a los hombres que los modelos; esto es aplicable tanto a las costumbres como a las artes.
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Busque, dicen ellos. Yo busco mucho la expresión justa, la expresión sencilla, la expresión que conviene más al tema en cuestión, al pensamiento que se tiene, al sentimiento que anima, a lo que precede, a lo que sigue, al sitio que aguarda la palabra.
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Los críticos no sabrían distinguir y apreciar ni los diamantes brutos ni el oro en barras; en literatura no conocen sino lo que circula, las monedas; ellos son comerciantes, su crítica tiene balanzas, pesas, pero no tiene ni crisol ni piedra de toque.