La danza debe dar la idea de una ligereza y una soltura incorpóreas, por así decirlo. El efecto de las bellas artes tiene como único mérito lo que todas éstas deben tener como fin, el de hacer imaginar almas por medio de cuerpos.
Frases célebres de Joseph Joubert. [Página 7]
Joseph Joubert . Moralista francés
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El estilo declamatorio tiene a menudo los inconvenientes de esas óperas en las cuales la música impide escuchar las palabras: en él las palabras impiden ver los pensamientos.
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Contraemos malos hábitos tanto para el estilo como para la escritura. Un espíritu demasiado tenso, un dedo demasiado contraído, perjudican la facilidad, la gracia, la belleza.
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¡Afortunados, en literatura, los que vienen después de los peores! ¡Desafortunados los que vienen después de los excelentes! En la vida y en el mundo ocurre todo lo contrario.
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Hay en la perfección de una obra algo que está ligado a la perfección del instrumento o del lenguaje; y en la fuerza de un gran talento hay algo de absolutamente independiente.
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Incluso para el éxito momentáneo no basta con que una obra sea escrita con los atractivos propios del tema: tiene también que ser escrita con los atractivos propios del lector.
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El gusto aumenta la memoria; existe la memoria del gusto: nos acordamos de lo que nos ha gustado. Existe también la de la imaginación: nos acordamos de lo que nos ha encantado.
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Las cosas literarias pertenecen al mundo intelectual; hablar de éstas con pasión va en contra de la conveniencia, de las proporciones, de la buena disposición y de la sensatez.
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Hay muchos escritos en los que no queda -como el espectáculo que ofrece un riachuelo bañando de agua clara los pequeños guijarros- sino el recuerdo de las palabras que se escaparon.
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Debemos reconocer como maestros de las palabras tanto a los que saben abusar como a los que saben hacer buen uso de ellas, mas éstos son los reyes de la lengua y aquéllos los tiranos.
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Las ideas cumplen la función de la luz y participan de su naturaleza, pero el razonamiento es como un bastón que realiza una especie de tanteo allí donde debe hallarse algo muy palpable.
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Hay cosas que sólo podemos decir por escrito, que sólo podemos saberlas bien cuando pensamos en escribirlas, pero que sólo podemos pensar en escribirlas cuando las sabemos por adelantado.
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Si usted quiere que sus lectores se vuelvan locos por la heroína de una novela, cuídese de darle rasgos fijos, a fin de que cada cual pueda imaginarla según su fantasía y como más le guste.
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Lo que acarrea todos los males a nuestra literatura se halla en que nuestros sabios tienen poco ingenio y nuestros hombres de ingenio no son sabios.
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Entre el espíritu y el alma está la imaginación, que participa del uno y de la otra. Entre el espíritu y la imaginación está el juicio, está el gusto.
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Un libro ordinario no debe contener más que un tema; pero un buen libro debe contener un germen que se vaya desarrollando por sí mismo como una planta.
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Lo que es dudoso o mediocre necesita del consenso para agradar a su autor; pero lo que es perfecto lleva en sí la convicción de su belleza, de su mérito.
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Cuando comprendemos otras lenguas nada nos es más agradable que leer las traducciones. Estas alivian y ejercitan al mismo tiempo, ya que podemos comparar.
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Todos los escritores que poseen eso que llamamos originalidad corrompen el gusto del público, a no ser que éste sepa por sí mismo que no se les debe imitar.
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Los libros, los pensamientos y el estilo moderado causan al espíritu el mismo buen efecto que un rostro tranquilo causa a nuestros ojos y a nuestros humores.