Siempre fue bella, pero, cuando la conocí, era tan bonita, inteligente y atractiva que tenía alrededor un centenar de moscones
Frases célebres de Miguel Delibes. [Página 4]
Miguel Delibes Setién fue un novelista español y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón "e".
-
-
Nadie es capaz de señalar el lugar del cerebro donde se generan las buenas ideas
-
Se me ha saltado la cuerda como a los coches de los niños pequeños
-
Advirtió que los niños tienen ineluctablemente la culpa de aquellas cosas de las que no tiene la culpa nadie
-
Mi familia y amigos se desviven por atenderme, me abastecen de la compañía que necesito. ¿Puedo quejarme yo de soledad?
-
La medicina ha prolongado nuestra vida, pero no nos ha facilitado una buena razón para seguir viviendo.
-
Tenía una imaginación espumosa.
-
La vida era el peor tirano conocido.
-
Yo tenía un par de años más que ella, pero nos enamoramos, en el cuarenta y seis nos casamos y en el setenta y tres la perdí. Eso duró mi historia sentimental
-
Por de pronto, no hay que confundir la soledad con la falta de compañía
-
Yo escribía para ella. Y cuando faltó su juicio, me faltó la referencia. Dejé de hacerlo, dejé de escribir, y esta situación duró años. En ese tiempo pensé a veces que todo se había terminado
-
Fui asimilando mi obra poco a poco
-
Yo creo que la terrible relación de la vida con la muerte nos viene dada desde que nacemos
-
El amor se establece desde el momento en que uno cede ante el otro o en que el otro cede ante el uno
-
Estamos tan bien instalados en la abundancia que no es fácil convencer al vecino de que se sacrifique seriamente para impedir el calentamiento del planeta y hacerlo invisible para millones de personas
-
La fama no tiene un lugar donde agarrarse que sea realmente positivo
-
A mí Madrid me da miedo, porque si Valladolid me parece ya un enorme aparcamiento, Madrid me parece cinco veces ese aparcamiento
-
Tengo la impresión desde chico de que estaba amenazado por la muerte. No de la mía, sino de la muerte de quienes dependía
-
Ya no me verás nunca mejor de como estoy ahora
-
Su encanto, su entrega, su disponibilidad. ¡Sabe Dios!. cuando una persona entra en uno, se hace indispensable y no es fácil olvidarla