Hay que dejar de ser bocado en el momento en que se alcanza el pleno sabor; esto lo saben todos los que desean ser amados durante largo tiempo.
Frases célebres de Nietzsche. [Página 20]
-
-
El hecho de que el amor exija una posesión exclusiva lo sitúa a por debajo de la amistad; en esta es posible tener varios buenos amigos, los cuales, a su vez, pueden llegar a hacerse amigos entre si.
-
¿Quién nos contara alguna vez la historia de los narcóticos, que es casi la historia de la cultura, de la denominada cultura superior?
-
El casarse es terminar una serie de pequeñas tonterías con una gran estupidez
-
Hasta en el cáliz del mejor amor encontraréis amargura
-
El hombre es para la mujer un medio; el fin es siempre el hijo
-
Los grandes hombres son los que más sufren durante su vida pero tienen a la vez las más grandes compensaciones
-
A lomos de todas las paradojas se cabalga hacia todas las verdades
-
Los buenos escritores tienen estas dos cosas de común: prefieren ser comprendidos a ser admirados, y no escriben para el lector demasiado astuto y demasiado crítico.
-
En los tiempos primitivos el hombre creía que cuando soñaba entraba en un segundo mundo real. En esto estriba el origen de toda la metafísica. Sin los sueños no hubiera habido justificación para un mundo dualístico.
-
Los pensamientos son las sombras de nuestros sentimientos.
-
¿Eres esclavo? En tal caso, no puedes ser amigo. ¿Eres tirano? En tal caso, nadie puede ser amigo tuyo.
-
Yo no os aconsejo el amor al prójimo. Lo que os aconsejo es el amor al más lejano.
-
La teoría de la reencarnación es el punto de partida de la historia del hombre.
-
Sólo debéis tener enemigos dignos de odio, pero no enemigos dignos de desprecio. Tenéis que estar orgullosos de vuestro enemigo.
-
En última instancia lo que amamos es nuestro deseo, no lo deseado.
-
De nadie estamos más lejos que de nosotros mismos.
-
Lo que mas me abruma no es el que me hayas mentido, sino que ya no podre confiar mas en ti
-
Artículo supremo: Dios perdona a quien hace penitencia — dicho claramente: a quien se somete al sacerdote.
-
Cuando se coloca el centro de gravedad de la vida no en la vida, sino en el más allá —en la nada— se le ha quitado a la vida como tal el centro de gravedad.