Savonarola, Lutero, Rousseau, Robespierre, Saint-Simon-, el tipo antitético del espíritu fuerte, el cual ha llegado a ser libre.
Frases célebres de Nietzsche. [Página 21]
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Nietzsche pretende que lleguemos a comprenderle a él, pero sólo a través de la comprensión de nosotros mismos.
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La predicación de la castidad es una evidente provocación a la contranaturaleza.
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La edad de casarse llega mucho antes que la de quererse.
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Nuestro destino ejerce su influencia sobre nosotros incluso cuanto todavía no hemos aprendido su naturaleza; nuestro futuro dicta las leyes de nuestra actualidad.
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Mucho tienen que hacer los padres para compensar el hecho de tener hijos.
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El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.
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¿Vas con las mujeres? No olvides el látigo.
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El hombre quiere que la mujer sea pacífica; pero en realidad es esencialmente belicosa, como el gato.
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Dejando a un lado unos cuantos escépticos, prototipos de decencia en la historia de la filosofía, los demás no tienen la más leve concepción de la integridad intelectual.
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Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal inferior.
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Hay casos en que es indecoroso seguir viviendo. Se debe morir orgullosamente cuando ya no no es posible vivir con orgullo.
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La mujer fue el segundo error de Dios.
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El amor es el estado en que el hombre ve más las cosas como no son.
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El hombre que está muy ocupado rara vez cambia de opinión.
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Amamos la vida no porque estamos acostumbrados a vivir sino a amar.
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Es una hipocresía muy noble no hablar de sí mismo.
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La vanidad de otro no va contra nuestro gusto, sino cuando va contra nuestra vanidad.
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El que niega su propia vanidad suele poseerla en forma tan brutal, que debe cerrar los ojos si no quiere despreciarse a sí mismo.
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Lo que es muy difícil de comprender por los hombres es su ignorancia con respecto a ellos mismos