Durante mi infancia sólo ansié ser amada. Todos los días pensaba en cómo quitarme la vida, aunque, en el fondo, ya estaba muerta. Sólo el orgullo me salvó
Frases célebres sobre: aba. [Página 192]
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Para el espíritu, como para el cuerpo, el que limita la acción menoscaba la energía
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Proteger el trabajo es enjugar lágrimas, consolar dolores, arrancar víctimas al vicio, al crimen y a la muerte
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Para el espíritu, como para el cuerpo, lo que limita la acción menoscaba la alegría
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El error es un arma que acaba siempre por dispararse contra el que la emplea.
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Viejo océano, tu forma armoniosamente esférica, que alegra la cara grave de la geometría, me recuerda demasiado los ojos pequeños del hombre, similares por su pequeñez a los del jabalí, y a los de las aves nocturnas por la perfección circular de su contor
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¡Adiós! ¡Adiós! ¡Te amaré siempre! Desde ahora, abandono la virtud.
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Bueno es que se obedezcan las leyes. El pueblo comprende lo que las hace justas. No se las abandona. Cuando se hace depender su justicia de otra cosa, es fácil tornarla dudosa.
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La sociedad paga muy caro el abandono en que deja a sus hijos, como todos los padres que no educan los suyos.
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Escoge un trabajo que te guste, y nunca tendrás que trabajar ni un sólo día de tu vida.
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Cuando ya del destino me quejaba sólo un bien me rescataba, una ventura y eras tú, madre mia, tú, mi amor, mi esperanza, mi alegria.
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Cuando tenía quince años, estaba empeñado en aprender; a los treinta, contaba con una base firme; a los cuarenta, ya no tenía dudas de nada; a los cincuenta, conocía la ley del cielo; a los sesenta, tenía los oídos bien abiertos; a los setenta, era capaz
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Cuando empecé a tratar con los hombres, escuchaba sus palabras y confiaba en que sus acciones se ajustarían a las mismas. Ahora, al tratar con los hombres, escucho sus palabras y al propio tiempo observo sus acciones.
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Para que pueda trabarse una verdadera amistad, es preciso prescindir de la superioridad que puedan otorgar la edad, los honores, las riquezas o el poder. El único motivo que nos debe incitar a la amistad es la búsqueda de las virtudes y el mutuo perfeccio
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Todo lo que se necesita para dirigir es alguien que te dé el trabajo. Así que me dije: chico, el trabajo es tuyo
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Cuyos sollozos acompañaban el dolor de aquellas tiernas aves sin nido.
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¿Qué momento de vida es distinto de un trabajo forzado que un preso realiza sin saber si algún día redimirá con él una culpa desconocida?
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A veces el poema es el objeto o don y con más evidencia pone de manifiesto ese propósito: dar luz a una palabra sin quitarle su magia o ser depositario de una visión o de un sentir, que toma cuerpo en sílabas contadas.
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Lo que siente nunca dura, lo que siente siempre acaba, y puede no volver nunca. Se encarniza entonces sobre el momento, se traga el fuego, y el fuego dulce arde, arde, flamea. Entonces, ella, que sabe que todo va a acabar, coge la mano libre del hombre, y
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Son tan insensatos los hombres que una violencia respetada acaba por parecerles un derecho.