Una creencia no es verdadera porque sea útil
Frases célebres sobre: ade. [Página 211]
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Temen algunas mujeres la soledad de la viudez. No supieron ver que su vida tampoco fue descifrada por el marido. Y que la verdadera serenidad viene casi siempre del monólogo
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Un pueblo oprimido tiene derecho a levantarse y a romper sus cadenas en cuanto pueda.
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De todas las propiedades que pertenecen a los hombres de honor, nada es tan preciada como el carácter.
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La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad. Los obedientes deben ser esclavos.
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Sabed contradecir y confundiréis a los filósofos
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Un verdadero gusto elegante generalmente se acompaña con la excelencia de corazón.
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Casi todos los médicos tienen sus enfermedades favoritas.
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La adulación en un amigo verdadero es una cosa monstruosa
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El amor entre un hombre y una mujer verdaderos e íntegros crea el pensamiento y la personalidad humana perfecta
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El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos
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El verdadero patriotismo se horroriza del que siembra el odio y la guerra.
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Vive cada estación del año conforme transcurre, respira el aire, paladea la fruta y resígnate a las influencias de cada temporada.
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La distancia es la piedra de toque de los verdaderos afectos.
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Hay que tener aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades pequeñas.
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¿Cuántos se dan cuenta de lo que significa vivir, de la importancia de estar aquí y de las grandes posibilidades que tenemos?
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La verdadera locura es tan rara como la verdadera sabiduría. Quizá no sea en el fondo, otra cosa que la sabiduría misma, que cansada ya de saberlo todo y de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la resolución de volverse loca.
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Pero mientras las dos terceras partes del mundo están subdesarrolladas, ¿Cómo vamos a derrochar grandes cantidades en la construcción de templos de piedra olvidando a Cristo vivo, presente en la persona de los pobres?
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Mucha gente se hace una idea equivocada sobre la verdadera felicidad. No se consigue satisfaciendo los propios deseos, sino siendo fieles a un cometido que merezca la pena.
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A mí me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes: me gusta el sentimiento de camaradería que suscita el volver páginas que algún otro ha pasado antes, así como leer los pasajes acerca de los que otro, fallecido tal vez hace mu