Donde estaría bien sería en una ciudad amurallada del siglo XV, una ciudad de callejas estrechas, mal empedradas, de afilados campanarios, cuyos habitantes vistieran medias de estambre y zapatos puntiagudos. Tenía la cara atractiva, sensitiva, extrañament
Frases célebres sobre: all. [Página 140]
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Hay una cosa más triste que fallar en los propios ideales: haberlos realizado
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¿Pues qué es lo que amas, extraordinario extranjero?-¡Amo las nubes..., las nubes que pasan... allá lejos... las maravillosas nubes!
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Incluso en el hipódromo veo correr a los caballos y me parece que no tiene sentido.
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Francamente, estaba horrorizado con la vida, con lo que un hombre tenía que hacer simplemente para comer, dormir y mantenerse vestido. Entonces me quedaba en la cama y bebía. Cuando bebía el mundo aún estaba allí afuera, pero por el momento no te tenía ag
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Cuando estás en la calle es cuando te das cuenta de que todo tiene dueño y de que hay cerrojos en todo. Así es como funciona la democracia: coges lo que puedes, intentas conservarlo y añadir algo si es posible. Así es también como funciona la dictadura só
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Los cerditos no soportan que una mujer que una mujer se ponga a cantar de frente, solita su alma con la guitarra. Pero a mi no me preocupan que sean tan canallas, porque cuando los perros ladran es señal de que cabalgas.
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Amo la rabia de perderte, tu ausencia en el caballo de los días, tu sombra y la idea de tu sombra.
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¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más se aproximan a los padres?
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La poesía sigue proyectando su luz mortal y lacrimógena; luz vivificante del devenir humano dentro de sí mismo y no orientado hacia la conquista de nuevos metales cuya fusión dosificada estalle asolando tierras de cultura, tesoros anímicos penosamente acu
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¿Batallas? ¡No! Pasiones. Y pasiones precedidas de dolores con rejas de esperanzas, de dolores de pueblos con esperanzas de hombres, ¡muerte y pasión de paz, las populares!
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¿Qué hay de más desesperante en la tierra que la imposibilidad en que se halla el hombre feliz de ser infortunado y el hombre bueno, de ser malvado?
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Cuenta siempre los favores que recibes de los otros, pero calla los favores que haces tú a los otros
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La primera virtud es la de frenar la lengua; y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse.
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La primera virtud es frenar la lengua, y es un dios quien teniendo razón sabe callarse.
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¿Alguna pregunta más? ¡Oh, sí, muchísimas! Dijo Sara. Todas las del mundo. Pero no sé por dónde empezar. Me va a estallar la cabeza. No hay tiempo. Pues mira, no, la cabeza que no te estalle. Y tiempo hay, es lo único que hay.
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Me fui a buen paso hacia la pensión por las calles vacías, y mirando las ventanas de los edificios, me imaginaba la vida estancada y caliente que se cocía en los interiores.
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¿No es profundamente doloroso que en España exista aún quien pueda creer que la solución al problema femenino está únicamente en el convento cuando falla el matrimonio? Conferencia Ateneu Barcelonès, 1916, p. 33.
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Encerrarte en palabras... ¡Que tú, tú, quepas en verbos, nombres, y adjetivos intactos! Que yo lo pueda decir todo: lo nuestro, esto que hacemos y estaremos haciendo siempre, eternísimamente: hablar, callar, ser tú y yo siéndonos nuestros. Yo no te pregun
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Hoy que has vuelto, los dos hemos callado, y sólo nuestros viejos pensamientos alumbraron la dulce oscuridad de estar juntos y no decirse nada.