En la tarde, sinfónicos los vientos tocando están, con un fragor de olas, su instrumental de árboles espesos.
Frases célebres sobre: árbol. [Página 6]
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Mi corazón se comportaba como las hojas del árbol de la seda, que se encogen y rehúyen cuando se las toca; tan inseguro de mí mismo como una tímida doncella.
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La mujer es como la hiedra, que crece en todo su esplendor mientras se enrosca al árbol, pero no vale para nada cuando se la separa de él
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Cuando ciertos salvajes quieren coger el fruto, cortan el árbol por el pie y arrancan el fruto. He aquí la imagen del gobierno despótico
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La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
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Sólo se tiran piedras al árbol cargado de frutos.
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Del árbol caído todos hacen leña.
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No hay árbol que el viento no haya sacudido.
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El árbol no niega su sombra ni al leñador que le derribe.
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Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
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Él Dios que prohibió a Adán y a Eva comer los frutos del árbol de la ciencia quería, pues, que el hombre, privado de toda conciencia de sí mismo, fuera por siempre una bestia eterna, en cuatro patas ante dios viviente, su creador y su amo.
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¿Qué es lo que tenemos en común con el árbol la piedra y la luz? Somos parte de lo mismo todos Dios y todos Unidad.
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El profesor Johnston solía decir que si uno no sabía historia, no sabía nada. Era como ser una hoja que no sabía que formaba parte de un árbol.
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Estos árboles son los seres vivos más viejos del planeta. Son los guardianes de la Tierra. Son sabios y tienen un mensaje que ofrecemos: dejad en paz al planeta. No lo estropeéis, y tampoco a nosotros. Y debemos escucharlos.
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La esperanza es un árbol, el más frondoso, y de sus bellas ramas dependen todos.
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Si la lluvia llega hasta aquí voy a limitarme a vivir. Mojaré mis alas como el árbol o el ángel o quizás muera de pena.
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El viento ululaba entre las ramas de los árboles, y ya se sabe que en el mundo no hay música más dulce que la del viento sonando en las copas de los pinos al atardecer.
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Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido... Y se quedarán los pájaros cantando.
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Era yo un río en el anochecer, y suspiraban en mí los árboles, y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
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Se pasa de inocente a culpable en un segundo. El tiempo es así, torcazas que cantan en un árbol cansado.