¿Como te has dejado llevar a un callejón sin salida?. el mejor dotado de los conductores suicidas..
Frases célebres sobre: cal. [Página 79]
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Un talento se forma en la calma; un carácter, en el torrente del mundo.
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Una colección de anécdotas y máximas es el mayor tesoro para el hombre de mundo que acierte a intercalar las primeras en su lugar debido, y a recordar las segundas en el caso oportuno.
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Si cada uno limpia su vereda, la calle estará limpia.
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Un hombre sólo habla cuando algo lo excita fuera de sí mismo, como, por ejemplo, no poder encontrar sus calcetines.
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El universo, para aquel que supiera abarcalo desde un único punto de vista, no sería, si estuviera permitirlo decirlo, más que un hecho único y una gran verdad.
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El dolor que se calla es más doloroso.
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La verdad es mejor callarla que traicionarla
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La dueña de casa debe preocuparse de que el café resulte óptimo, y el dueño de que los vinos sean de primera calidad.
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La catedral es un corazón. La torre, un brote. ¿Han contado los escalones que llevan a la plataforma? Cada noche son más numerosos. Se multiplican.
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Las golondrinas creen en los ángeles de nubes. Las golondrinas no creen en las escalas.
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Si vos habláis siempre, yo tengo que callarme.
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Ya no es un calor oculto en mis venas: es Venus y todo el conjunto de fijación sobre su presa.
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Algún día se calculará que, sólo entrenándose, Emil habría dado tres veces la vuelta a la Tierra.
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Cuando el pueblo se rebela no sabemos cómo podrá volver a la calma, y cuando está tranquilo no comprendemos cómo pueden sobrevenir las revoluciones.
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Es una gran miseria no tener suficiente espíritu para hablar con propiedad, pero es mayor miseria todavía no poseer suficiente juicio para saber callar a tiempo.
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Es una desgracia cuando nos faltan, el ingenio para hablar y el tacto para callar.
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Cuando un pueblo se exalta es difícil calmarlo; pero cuando está tranquilo es difícil saber cuándo va a exaltarse.
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Quise ponerme de pie, pero estaba retenido en mi sitio, y en la imposibilidad de hacer ningún movimiento. Un frío glacial traspasó mis miembros; sentí el escalofrío de la fiebre: mis visiones se convirtieron en ensueños, y por último quedé dormido.
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La riqueza de un hombre no se encuentra en la cantidad de dinero que posee, sino en la calidad de su conocimiento y educación.