Ande yo caliente ríase la gente.
Frases célebres sobre: caliente. [Página 2]
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Mátalos en caliente
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¿De qué barro será esta nueva mamá? De su cruel orfandad el molde romperá y del horno saldrá su caliente verdad y el rayo preñará la tempestad.
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Ande yo caliente y ríase la gente.
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La radio es un medio caliente, nada tiene que ver con la prensa, aquí cuando te equivocas ya has soltado el mensaje
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Lo quiero con la sangre, con el hueso, con el ojo que mira y el aliento, con la frente que inclina el pensamiento, con este corazón caliente y preso, y con el sueño fatalmente obseso de este amor que me copa el sentimiento.
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Si te estuvieras ahogando, acudiría a salvarte, a taparte con mi manta y a ofrecerte té caliente.
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Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.
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Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y tendida la mano.
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Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar. Gente de mano caliente por eso de la amistad, con uno lloro, pa' llorarlo, con uno rezo pa' rezar. Con un horizonte abierto que siempre está más allá. Y esa fuerza pa' buscarlo con tesón y voluntad.
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Frío y fuerte en la superficie, lleno de fuego y caliente por dentro
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Sólo los pesimistas forjan el hierro mientras está caliente. Los optimistas confían en que no se enfríe.
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La ocasión es como el hierro: se ha de machacar caliente.
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Imagínate tú que hace siglos que has muerto. No te preguntan las cosas, si pasas, quién eres. Procura un instante pensar que tus brazos no pesan. Son nada más que dos cañas, dos gotas de lluvia, dos humos calientes.
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Hay que batir el hierro mientras está caliente.
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Contra la poesía de las nubes nosotros oponemos la poesía de la tierra firme, cabeza fría, corazón caliente.
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Pídele a tu madre que te prepare un gran tazón de chocolate bien caliente y que luego te dé gran abrazo. No hay nada como el chocolate caliente y un abrazo para espantar las pesadillas.
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Como el mueble y la tela, tu desnudo ya no tenía imponencia bajo el aire, bajo el alma, bajo nuestras almas. Nosotros ya no entendíamos de aquello. Era el suelo de un ámbito celeste, imponderable. Éramos transparencias altísimas, calientes.
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A juicio de los gatos, las personas no somos más que muebles de sangre caliente.
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Por allá se acabo la guerra fría,pero por acá sigue la guerrilla caliente